10 de Septiembre del 2021
Alvaro Pan Cruz
Un conflicto que no parece tener remedio
Los trabajadores de la industria del medicamento en conflicto con el laboratorio ION
Movilización frente al laboratorio ION
Foto: V. Valverde

Los trabajadores del Sindicato de la Industria del Medicamento y Afines (SIMA) enfrentan un conflicto generalizado a partir de la situación que se generó con los responsables del Laboratorio ION desde hace ya más de un año.

La escasísima información que se encuentra en el portal de este laboratorio afirma que se trata de una “empresa uruguaya dedicada al desarrollo, fabricación, distribución y venta de productos farmacéuticos” con presencia también en mercados tan diversos como lo son Ecuador y Azerbaiyan.

Los trabajadores afirman que se trata de una patronal que mantiene una historia de no querer negociar con el sindicato y que en agosto del 2020 enviaron a parte de la plantilla a seguro de paro, entre los que se encontraban algunos operarios afiliados al sindicato y otros no agremiados.

La empresa no dio a conocer los motivos pero generó un nuevo factor de rispidez cuando dispuso que los “visitadores médicos” ingresaran a la planta a realizar tareas de acondicionamiento, algo que el sindicato pudo revertir rápidamente.

Rápidamente, sin embargo, fue necesario activar la cláusula de prevención de conflictos prevista en el convenio colectivo vigente, debido al despido de dos trabajadoras en enero de este año. Otro eslabón en esta cadena de enfrentamiento se vivió cuando el sindicato denunció, ante la Inspección general de Trabajo, la incorrecta utilización de los seguros de paro, amparándose en la excepcionalidad generada por la pandemia de COVID-19.

Al mes siguiente, el 25 de febrero la empresa despidió a tres delegadas del comité de base, ante lo cual el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social le plantea a los responsables del laboratorio que permitan la modalidad de paro rotativo. Sin embargo, una vez más, se niegan a habilitar esa posibilidad.

Poco después, el 11 de marzo ION despide a la cuarta delegada del Comité de Base de la empresa. En ese momento sí explica sus razones, aduciendo dificultades económicas y planteando una reestructura. La misma estaba estructurada en dos etapas en cada una de las cuales se preveía despedir a diez trabajadores.

Desde el Ministerio se plantea entonces que se permita levantar los cuatro despidos para lo cual ofrece prórrogas al seguro de paro ya vencido, lo cual es aceptado.

No obstante en mayo la empresa ratifica, una vez más los despidos y solicita no continuar con el acuerdo anterior y proceder a una de las etapas de aquella restructura que suponía el despido de una decena de trabajadores. Una vez más intervino el Ministerio ofreciendo continuar con la mesa de diálogo, ofrece una nueva prórroga y le exige a la empresa que presente, por escrito, las causas de la inestabilidad que manifiesta. Las y los trabajadores se avienen, también en ese caso, a los planteos ministeriales.

Se llegó así a finales del mes de julio donde recién la empresa presenta el informe solicitado por la cartera de trabajo que considera que requiere de un tiempo para analizar el material y otra vez extiende la prórroga del seguro de paro hasta agosto.

La inevitable declaración de conflicto

A principios de este mes el sindicato es citado a la Dirección Nacional de Trabajo (DINATRA) que explica que no se ha podido elaborar un acuerdo. Para ese entonces ya no se hablaba de reponer los cuatro puestos de trabajo, porque una de las personas despedidas había desistido de trabajar en ION. En una actitud que es considerada como una provocación, los empresarios eligen a una de las tres trabajadoras despedidas y ofrecen restituirla, propuesta que es considerada insuficiente por parte de los representantes gremiales.

Así se llega a la situación actual en la que está planteado un “conflicto generalizado” a nivel de toda la industria, porque se considera que no hay dudas con respecto a que lo que existe es un ataque a la organización sindical.

Las mujeres despedidas son jefas de familia que viven una situación de angustia y su situación no ha sido contemplada aun cuando en el transcurso de los meses hubo bajas en la nómina de la empresa, pero que tampoco esas vacantes sirvieron para retomarlas. Los ofrecimientos desde el sindicato y desde el Ministerio no han servido para alcanzar un acuerdo.

Ahora desde una carpa instalada frente a la empresa los trabajadores alzan la voz para llevar su preocupación al resto de la ciudadanía.