Un día como hoy, en 1986, se produjo uno de los mayores accidentes nucleares del mundo en la ciudad ucraniana Prípiat. Esta ciudad se encontraba a solo 3 kilómetros de la central nuclear conocida como Chernóbil. Hoy es una ciudad fantasma, de la que la naturaleza se ha adueñado.
Un espeso bosque recubre las calles de concreto y rodea los edificios en Prípiat, donde vivieron miles de personas hace 37 años.
María Selva Ortiz, integrante de Redes Amigos de la Tierra, dijo al Portal APU.uy que la energía nuclear “no es una opción”, existen alternativas. Las centrales nucleares dejan muchas consecuencias negativas en cuanto a la contaminación nuclear, incluso muchos años después de ser desmanteladas, informó.
La Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos (INES) mide en niveles la gravedad de los accidentes nucleares. El más grave es el nivel 7. En 2011 ocurrió un accidente del más alto nivel en la planta nuclear de Fukushima, Japón, al igual que el de Chernóbil, pero que no dejó fallecidos directos por el accidente nuclear.
Las plantas nucleares siguen existiendo, y parece que no se acabarán. Según la Asociación Nuclear Mundial, 30 países cuentan con centrales nucleares. Y son más de 400 reactores en todo el mundo.
En Ucrania, donde ocurrió la mayor catástrofe, existen 15 reactores nucleares activos. Japón, que tiene el segundo puesto en cuanto a desastre nuclear, tiene operativos 33, cerró 27 y construye 2 más.
Estados Unidos es el país que tiene más. 92 reactores activos y 2 están siendo construidos. Le sigue Francia, con un total de 56, y 2 en construcción. El tercer puesto actual es de China, pero que puede pasar a Francia, dado que cuenta con 50 reactores, pero 18 se están construyendo.
María Ortiz, explicó que el accidente de Fukushima detuvo el avance de la energía nuclear en el Cono Sur. Japón parecía tener “todo bajo control”, donde no ocurriría un desastre como el de Chernóbil, pero ocurrió. Eso encendió las alarmas.
A pesar de ello, nuestros vecinos ya tienen centrales nucleares. Argentina cuenta con 3 reactores, dos de ellos a pocos kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pretenden construir un cuarto reactor. El 5% de su electricidad proviene de estos reactores. Brasil tiene dos y un tercero está en una detenida construcción. El 3% de energía eléctrica es producida por los reactores nucleares.
Ortíz asegura que las centrales nucleares son “una bomba de tiempo”. La contaminación producida por estas plantas “quedan de por vida”. Y, “no hay que olvidar —comentó— que están directamente relacionadas con la industria armamentística nuclear”.
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