11 de Agosto del 2026
Victoria Camboni
Embajador Ahmad Al-Sweis sobre la solidaridad con su pueblo
“Los que nos apoyan, realmente están apoyando la legalidad internacional”
Ahmad Al-Sweis Embajador de Palestina en Uruguay
Foto: Portal APU.uy

El embajador de Palestina en Uruguay Ahmad Al-Sweis recibió a apu.uy, para dialogar acerca del escenario político mundial, los ataques contra su tierra, la Corte Penal Internacional, las posturas de gobiernos como el uruguayo, y la denuncia contra el vocero israelí, Roni Kaplan. Compartimos parte de la entrevista, que se puede ver completa en el video al final de la nota.

Durante los casi cuatro meses que lleva viviendo en el Uruguay, Al-Sweis se ha reunido con diversos actores políticos, que le expresaron su solidaridad con pueblo palestino. Sin embargo, para el embajador este gesto no es solo hacia Palestina. “Los que nos apoyan actualmente, realmente están apoyando la legalidad internacional”, señaló, y enfatizó en que “la estabilidad internacional” depende de ello, porque de lo contrario “estaríamos en una jungla donde el fuerte se come al más débil, y no estarían los derechos bien definidos de los pueblos”. “Se está tratando de confundir a la gente, que parece que los derechos son de algunos, no de otros”, agregó.

Desde el gobierno, ¿se está evaluando apoyar de alguna forma concreta?

—El gobierno uruguayo ya ha tenido varias posturas pro-palestinas antes de mi llegada. Después de mi llegada ha tenido también una participación muy importante en el congreso hispano-palestino que se hizo en España para apoyar a la cultura palestina, para revivir la cultura palestina y defenderla. Uruguay fue el único país de Latinoamérica que participó en ese congreso de manera formal; ya ha mostrado el gobierno en varias ocasiones su compromiso con el apoyo a la causa palestina, a la justicia internacional. Así que aspiramos a más: a más tratados, a más apoyos, a más demostraciones de ese compromiso.

Aquí la realidad es un poco más amable con nosotros y también con ustedes, con los palestinos que son parte de esta comunidad. Pero allá, del otro lado del mundo, donde está su tierra, siguen los ataques, a pesar de que se han intentado muchos avances para detenerlos, para poder volver a vivir en su propia tierra de una forma que hace muchos años que no sucede. ¿Qué significa en el marco de estos tratados, que Hamas haya disuelto su ala política en Gaza?

—Hamas acaba cediendo a las peticiones de los países avalistas del alto al fuego que son Turquía, Egipto, Catar, que intentan demostrar que están dispuestos a llegar hasta el final de esa cuestión. Pero lo que han descubierto, lo que han destapado para todo el mundo, es que Israel no tiene intención de parar ese genocidio. Y toda excusa de decir que existe Hamas o existe cualquier otro grupo, eso es meramente excusa para llevar a cabo su plan de genocidio contra el pueblo palestino —ese proyecto que tiene casi 80 años ya—, de aniquilar al pueblo y la identidad palestina, borrarla e imponer una identidad nueva sobre el terreno.

Desde que anunció Hamas la disolución de su ala política en Gaza, se han intensificado más los ataques sobre Gaza para reventar ese acuerdo*, ese alto al fuego de parte de Israel. El mes pasado cerró con más de 150 muertos; el mes con más muertos desde el alto al fuego fue el mes pasado. En ese fin de semana se han intensificado más los ataques de Israel; justo cuando se habló del desarme de Hamas incluso, todas las facciones palestinas armadas accedieron a desarmarse en Gaza. Desde Israel vuelven a poner quejas contra ese acuerdo y puntos de observación; dicen que no están de acuerdo con entregar las armas a una tercera fuerza, sino que quieren que se les entregue a ellos esas armas. Y cuando hablamos de las armas de las facciones palestinas de Gaza, estamos hablando de armas ligeras, armas de mano. Eso es lo que nos lleva a esa conclusión de que simplemente es un argumento para seguir adelante con el plan de genocidio. Esa amenaza no es real.

La resistencia del pueblo palestino es una consecuencia de la ocupación, no al revés. Así que el argumento sionista actual de decir que ellos se están defendiendo es un argumento falso, porque son ellos los atacantes, son ellos los que agreden a otro pueblo, y ese pueblo solamente se está defendiendo.

No hay que confundir las cosas. Nuestro pueblo tiene derecho a defenderse, tiene derecho a resistir la ocupación. Mientras no haya justicia no va a haber paz en nuestra tierra, y eso es lo que apelamos a que todos los países del mundo presionen para que haya justicia, para que se lleven a cabo las resoluciones de la ONU con la causa palestina, y que se lleven a juicio a todos los que se consideran como responsables de ese genocidio que está activo actualmente en Palestina.

Hay algunos gobiernos que públicamente han apoyado al pueblo palestino, pero con palabras que quizá no se trasladan a una presión fuerte ante estos organismos internacionales. ¿Debería haber más presión por parte de los gobiernos que tienen más fuerza, más peso?

—Primero hay que agradecer a todo país que apoya a Palestina, y destaco en esto a España en este momento, al Reino de España, que tiene una postura muy contundente con Palestina. Uruguay obviamente también, es un país que defiende la causa palestina como Estado, y defiende la justicia internacional. Ahora, no hay que olvidar que los países que están a favor de la causa palestina no son los más poderosos dentro del escenario internacional, entonces no les podemos exigir más de lo que pueden.

El fallo está en los países más poderosos, que tienen más peso político en el escenario internacional. Son ellos los que no están haciendo lo que deberían de hacer, o incluso algunos —hablando de Estados Unidos—, se inclina claramente a favor de Israel sin miramientos, sin mirar la justicia internacional, la legalidad internacional para nada, más bien están llevando a cabo unas aventuras bélicas en la zona de Oriente Medio que están poniendo en peligro todo el planeta y la estabilidad de la economía internacional incluso, con los ataques sobre Irán, sobre Yemen, sobre el Líbano. Están ampliando aún más sus agresiones en la zona. Israel incluso ahora está saliendo con amenazas contra otros países que hasta el momento no están implicados en el conflicto como Turquía, Pakistán, etc.

Israel se ha convertido en un estado paria, en un estado que está amenazando la paz, la estabilidad internacional y el sistema legal internacional, y para hacer eso está contando con el apoyo de Estados Unidos. En eso tenemos que seguir luchando para que desde Estados Unidos se den cuenta, o que haya un cambio político serio en la política de Estados Unidos, y que pongan fin a esa situación que amenaza con llevar todo el planeta hacia un abismo incierto.

Usted decía que han recibido apoyo de los distintos partidos, de distintos estados, que obviamente es importante. Pero hay partes dentro de los estados; en el caso aquí en Uruguay hace pocos días fue una delegación de varios diputados y senadores a Israel, de una forma avalando esa situación de ataque constante, de no respeto a la legalidad internacional.

—Lo que tengo entendido es que esas personas que fueron hacia Israel fueron invitadas a título personal, que no van en visita oficial. Por lo tanto —por lo menos eso es lo que tengo entendido—, el Estado no responde, no paga ese viaje. Quien más bien financia ese viaje es el Estado de Israel.

Creemos que no es el momento oportuno para hacer ese tipo de viajes, pero bueno, es un asunto en todo caso personal de quienes fueron. No podemos ni siquiera culpar a los partidos políticos de esas personas, porque ellos responden por lo que han hecho o por lo que hacen personalmente, no representan a esos partidos. Ahora, si Israel les invita para cubrirse o para justificar qué está haciendo, o trata de lavarse la cara, como decimos nosotros en nuestra tierra, con esa visita… no sé qué efecto puede tener eso. No creo que sea positivo ni siquiera para ellos. Hay efectos internos. Aquí el pueblo uruguayo está muy bien consciente con la causa palestina y la gran mayoría del pueblo ha demostrado ser antisionista o antigenocidio.

Cualquier político que piensa presentarse a las elecciones o representar a su pueblo, pues debe de pensar en su pueblo principalmente, e ir a servir a otro pueblo, a otro estado, a otro gobierno, creo que no es lo correcto.

Eso es un asunto personal de cada uno que se fue a Israel a saber qué fue a hacer o qué va a hacer ahí, o vuelve con qué argumento.

Nosotros no exigimos a nadie que corte relaciones con Israel o que corte relaciones con un país o que haga relaciones con otro; no es asunto nuestro eso. Pero lo que sí que tenemos que tener claro es si estamos de acuerdo todos con la legalidad internacional o con el derecho internacional o no. Porque parece que esto hay que volver a redefinirlo de nuevo, de que si estamos de acuerdo con las leyes internacionales, con las instituciones internacionales, la ONU, o no. Porque parece que no todos lo tenemos tan claro.

Hay gente que quiere volver a reconstruir el mundo sobre un nuevo idealismo, una nueva idea de supremacía total que nos devuelve al siglo XIX eso, como mínimo, o XVIII o XVII incluso. Que lo digan, que tengan la valentía. Las personas que piensan de esa forma, que tengan la valentía a salir al público y decir, “somos el hombre blanco que tiene derecho a gobernar”.

Los países que votaron en contra de condenar en la esclavitud fueron Estados Unidos, Israel y Argentina. Me parece un poco surrealista mirar que todavía hay gente que puede no condenar la esclavitud. ¿Qué puede abrir eso? ¿Nos lleva a normalizar la esclavitud? ¿Lo verían bien? Eso se puede traducir en muchas cosas: trata de blancas, genocidios, que no se vean tan mal, porque esa gente no tiene los mismos derechos que el resto de la humanidad.

Hace casi 80 años que está perpetrándose este ataque constante, este genocidio contra el pueblo palestino, y aún así, siguen prosperando las relaciones diplomáticas entre algunos países, como Estados Unidos e Israel, y ahora van ganando también aliados en América Latina. Además de Argentina, está Colombia, Venezuela, hay varios países que están en esa misma sintonía de apoyo porque no hay una condena efectiva, y cuando no hay una condena, el silencio es una decisión.

—Respecto a Latinoamérica, estamos experimentando unos cambios peligrosos para el continente, porque parece ser que el continente sudamericano está comprando los problemas de Estados Unidos, gratuitamente. Los está comprando con unas personas outsiders, que ni siquiera representan a facciones latinoamericanas reales, porque las facciones latinoamericanas tradicionales sabemos quiénes son, puede ser de derecha, puede ser de izquierda, son respetables, tanto de derecha como de izquierda, y sí que siempre luchan por los intereses de su patria. Podemos estar de acuerdo con unos, en desacuerdo con otros, pero siempre ellos tienen las cosas bien claras, luchan por la patria, por el bien de su país, por su nación. Pero de repente empezamos a tener gente que lo primero que declara es que están al servicio de Trump y de Netanyahu, y no vacilan en decirlo ante las cámaras. Lo dicen claramente, “yo soy amigo de tal, yo vengo, yo soy el sionista más no sé qué, yo soy el líder más sionista”... Empezamos a tener gente que declara abiertamente que son mercenarios del imperio. Yo no tendría problema con ellos, con su decisión, pero creo que no representan a esos países, no representan por lo menos los intereses de esos países, y en eso el pueblo debe de tener mucho cuidado.

Lo que estamos viendo, y se repite, es que la gente está descontenta con la democracia que tiene, como lo lleva haciendo desde hace décadas. Las situaciones económicas no están en su mejor momento. Pero no siempre esto es debido a mala gestión interna, muchas o algunas veces es cuestión externa, o fuera del alcance del poder del país de solucionarlo, como el caso de Cuba, por ejemplo. No podemos culpar al gobierno cubano de la situación que tiene el pueblo, sino que es una situación impuesta sobre ellos. O Venezuela durante mucho tiempo; lo declaró Estados Unidos, dijo que ellos destruyeron la economía de Venezuela, lo declara (Donald) Trump. A veces esas situaciones no son provocadas por una mala gestión interna sino que es un ataque externo, claramente. Pero la gente cree desesperadamente que votando a uno de estos personajes que parece que traen la varita mágica, van a solucionar todo, y lo primero que hacen es vender lo poco que queda para el país, empezar a privar a las clases más perjudicadas de la sociedad de lo poco también que se les daba donde, acto seguido, empezamos a tener revueltas sociales de nuevo, como el caso de Argentina, o como el caso de Bolivia.

El ser más inteligente es el que aprende de los errores del otro; no hay que experimentar el mal en sí para llegar a decir, “ah, bueno, pues lo hemos probado y está mal”. Si vemos lo que está pasando al lado, sabremos lo que no hay que hacer, por lo menos.

El sistema internacional tiene órdenes de captura para el primer ministro de Israel, y para quien fue ministro de Defensa. Pero hay una presión internacional que existe en contra de estos sistemas. La Corte Penal Internacional tenía un presidente que fue corrido de su lugar, digamos, lo echaron. Obviamente hay argumentos respecto a una causa, por la que se lo echó, pero también es una persona que había estado investigando y que había instado a cumplir con estas órdenes de captura. Tenemos el caso de Venezuela que dice públicamente que va a dejar la Corte Penal Internacional. Hay cada vez más claramente una presión en los estados muy fuerte, para que este sistema se desarme. Y los países, como Venezuela o como Argentina que se alinea con Estados Unidos y con Israel y sus políticas, trabajan para que eso suceda. ¿Qué pasa con los otros estados? Está el Mercosur, hay otras uniones de países que pueden pronunciarse y no lo hacen.

—Es una ofensiva abierta de parte de Estados Unidos e Israel contra todas las organizaciones que les están limitando, o tratan de limitarles, o tratan de perseguir sus crímenes y condenarlos. Ahora dentro de esa ofensiva está el chantaje también, o están las amenazas contra los Estados. El otro día Netanyahu amenazaba abiertamente a España, diciendo que este país lidera una guerra diplomática contra Israel y va a pagar las consecuencias. Es una amenaza abierta de un presidente contra otro estado. Pero así están actuando y está más que claro.

No todos los países tienen la fuerza o la determinación de liderar o de librar esa guerra de soberanía. Nosotros, como palestinos —siempre he dicho—, no esperamos que nadie se vea perjudicado por nuestra causa. En primer lugar. Más bien, cuando un país se adelanta y nos apoya, nos queda simplemente agradecerle, porque no tenemos nada que devolver tampoco.

La dignidad de los países y de las personas, merece la pena luchar por ella. La soberanía de los países está en juego. Ahora vemos a súbditos, a gente que está siendo amenazada y sometida a las órdenes de Estados Unidos, claramente, abiertamente. También depende del pueblo blindar y proteger a sus gobernantes. A decir “estamos con vosotros, no os dejéis intimidar por esos enemigos por esos tiranos”, como he escuchado al himno nacional uruguayo, “tiranos temblad”. Cuando viene un tirano y te está tratando de intimidar, el pueblo debe apoyar a su gobierno, y decir “estate fuerte que estamos detrás tuyo”.

En árabe se dice, “no hay que levantar muchos muros para defender un país, hay que honrar al pueblo y él te defenderá como líder”, y él sabrá defender al país. Latinoamérica se debe de honrar a sí misma y a sus líderes que se están enfrentando a los tiranos. No a los que venden la patria.

Realmente están comprando los problemas de Estados Unidos. Estados Unidos es un país que está en declive económico, social, político, en todos los sentidos. Puede que tengan problemas mucho más serios más adelante, de manera interna. Ahora, antes de marcharse del escenario están tratando de reventar todo el continente latinoamericano, vendiéndole sus problemas al igual que hicieron con el dólar en su día, de que ellos simplemente copian billetes y los envían a todo el mundo, y nosotros tenemos los problemas de inflación en todo el mundo. Ellos compran todo con papel y al final los problemas los tenemos los demás países que tenemos el dólar, que luego no vale ni el papel que se ha impreso sobre el dólar.

Además de esto, ahora nos están vendiendo sus problemas internos en cuestión política. Tenemos gente defendiendo lo indefendible. Tenemos norteamericanos que están denunciando las conductas de su presidente, de sus políticos, y aquí tenemos a gente que está defendiendo eso.

Para mí es comprar el problema norteamericano gratis, sin beneficio para el país, ninguno. Porque por mucho que nos intentan convencer de que están haciendo lo mejor para que Latinoamérica sea aliado de Estados Unidos, Estados Unidos es el que tiene problemas. No es el Estados Unidos de los años 50, 60; es Estados Unidos del 2026, un Estados Unidos que no puede gestionar un problema en Oriente Medio más allá de lanzar ataques cada fin de semana para que suba la bolsa o que baje la bolsa, y está jugando al negocio de unos cuantos comerciantes de sangre, como les llamamos nosotros.

Hay que resistir en Latinoamérica. El pueblo tiene que apoyar a los gobiernos que tenéis. En el caso de Uruguay, yo diría que el gobierno actual merece el apoyo, la defensa del pueblo. Que no les confundan con problemas secundarios, que siempre los tendrán. Todos los países siempre tienen adversidades, problemas internos, pero para enfrentar esos problemas hace falta unidad nacional, que todo el pueblo se junte para poder solucionarlos. Que no se estén tirando los trastos los unos a otros y que no se estén metiendo problemas externos en el medio. Porque la causa palestina, yo no estaría a favor de que sea parte del debate político interno uruguayo, no procede. Uruguay está comprometido con la legalidad internacional, con el derecho internacional. Traer el problema palestino israelí al debate interno político es un error, o es una maniobra barata de algunos que quieren reforzar su postura con fuerzas externas sobre su opositor. No estoy de acuerdo con que el debate de la causa palestina se lleve a la política interna uruguaya.

Hace dos meses se presentó una denuncia por parte de algunas organizaciones sociales entre las que figuran la Secretaría de Derechos Humanos del PIT-CNT y otras organizaciones, contra el vocero hispanohablante de Israel, Roni Kaplan, que es uruguayo-israelí —tiene doble nacionalidad—. Es como una forma de movilizarse desde el ámbito social para apoyar al pueblo palestino porque hay un reclamo de que el gobierno no tiene una postura suficientemente fuerte, y este tipo de acciones buscan ser como más directas. ¿Qué piensa acerca de esta denuncia?

—Nosotros en su momento nos pronunciamos sobre ella cuando se hizo, es un asunto interno uruguayo.

Es parte de la indignación del pueblo uruguayo con un individuo que también es de origen uruguayo, que decidió defender la narrativa sionista, defender el genocidio y decir que no es un genocidio, más bien convencer a gente para que participe en el ejército sionista de Israel.

Nosotros bendecimos este paso. Decimos, “bien hecho por el pueblo uruguayo”, pero también respetamos la soberanía de ese pueblo a pedir esa justicia de manera interna, que al final a cara exterior puede representar al pueblo uruguayo, o que la gente piense “mira, también vienen de Uruguay a poner su granito de arena sobre nuestra sangre”.

Nos parece algo lógico del pueblo uruguayo que se siente indignado con toda esa situación, y una forma también de demostrar que la justicia en Uruguay funciona, que es una justicia soberana. El Estado no debe de meterse en eso, no es un caso estatal, es un caso de organizaciones sociales las que hacen eso. Y me parece algo respetable que la justicia funcione de manera independiente.

Agradecemos al pueblo uruguayo esa solidaridad humana, porque el pueblo uruguayo se siente indignado como personas, de todo lo que han venido viendo desde tres años atrás de pogromo contra el pueblo palestino abiertamente, justificaciones de esas matanzas a veces absurdas, o las narrativas sionistas cada vez más descaradas hablando de supremacía racial, de que parece que algunos tienen derechos sobre el resto de los mortales, que no tenemos los demás. Me parece una reacción lógica del pueblo uruguayo. Se espera eso del pueblo uruguayo, que ha demostrado ser un pueblo muy humanista, muy comprometido con los derechos humanos. No es de menos esperar del pueblo uruguayo que hagan ese tipo de denuncia.

*El embajador brindó como anexo a esta entrevista, su postura acerca del acuerdo que se intenta establecer desde octubre de 2025. Se puede leer haciendo click en el enlace

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