10 de Marzo del 2022
Roberto Saban
Muestra fotográfica de Maite Apesetche fotógrafa, feminista
2000 años de violencia de género
Femicidio en el Hotel del Prado
Foto: gentileza Maite Apesetche

En la noche del 26 de diciembre de 1904 en el Hotel del Prado de Montevideo, el militar Adolfo Latorre mató de dos balazos a su esposa Celia Rodríguez Larreta.

Por primera vez en la historia, la prensa tiene una fuerte participación en la opinión pública, revictimizando a la víctima y responsabilizando a la misma por su asesinato.

Roberto Saban ¿Qué inspira esta muestra y cómo ha sido la cooperación del Teatro El Galpón en este proyecto?

Maite Apesetche. Lógicamente mi gran fuerte de inspiración es el arte en general, me baso muchísimo en las pinturas de la época renacentista, el barroco y el rococó para realizar mis fotografías, siempre sentí una gran atracción por lo visual, por el arte que entra por los ojos, los colores, las luces y las sombras y en base a esto fui desarrollando mi propia forma de hacer arte, de expresar lo que está en mi cabeza y de mostrar lo que llevo por dentro.

Desde niña, tuve un espíritu muy rebelde, muy comunicativo y un fervor por cuestionarme todo y a todos. Esta muestra evoca estos sentimientos de cuestionamiento, donde me cuestiono dónde estamos parados como sociedad con respecto a la violencia machista y si lo que hemos hecho hasta ahora para combatirla está funcionando realmente.

Con respecto a la colaboración del Teatro El Galpón ha sido una experiencia hermosa. La institución tiene un sentimiento muy grande de familia y trabajando con ellos, uno realmente se siente parte de la familia.

Es mi primera vez como fotógrafa trabajando con actores y la verdad es que estoy encantada, todos me recibieron con los brazos abiertos y apoyaron e impulsaron este proyecto desde el principio. Estoy muy agradecida con Pierino Zonzini, secretario general del teatro y con todo el Consejo Directivo por confiar en mí y por abrirme las puertas de una institución como es el teatro El Galpón.

RS: ¿Qué es en fotografía el estilo Fine Art?

MA:   En fotografía el Fine Art busca crear obras de arte. Ir más allá de tomar una simple foto que se puede vender en bancos de imágenes o compartir en redes sociales, se busca darle un valor agregado al trabajo del fotógrafo, evocando al arte pictórico, creando una atmósfera de fantasía, con colores contrastantes, donde el juego de luces y sombras forman parte muy importante de la composición, así como el vestuario y por supuesto, el trabajo de post producción o edición de cada obra.

RS: ¿Cómo fue tu formación artística?. Nos gustaría saber de tu compromiso feminista.

MA: La fotografía la descubrí siendo estudiante de diseño gráfico en la ORT, realizando un taller de fotografía, enfocado en la narrativa fotográfica, allí realicé mi primer proyecto fotográfico titulado Rayuela. Luego de esto me enamoré de la fotografía, como forma de expresión, como crítica social y me dediqué 100% a estudiar este arte.

Realicé varios cursos en la academia Marte, como son: fotografía básica, fotografía avanzada, edición y nude art. Hoy en día también soy estudiante de la facultad de Bellas Artes de la UDELAR y no creo que deje de estudiar jamás, de hecho siempre hay algo nuevo que aprender y tengo una mente muy curiosa, por lo que me gusta empaparme de experiencias distintas.

Por otro lado y paralelamente a todo este proceso aprendí mucho sobre técnicas de edición, historia del arte y perspectiva de forma “autodidacta”, buscando información, leyendo, mirando videos en YouTube y observando pinturas antiguas.

 

Feminista creo que fui antes de saber que existía el feminismo.

 

Ya a muy temprana edad en mi niñez notaba que había una diferencia enorme entre el trato de los adultos para conmigo siendo nena y para con mis pares varones. Recuerdo que me gustaban mucho los juguetes “de varón”, las espadas, los autos a control remoto, los super-héroes, pero sólo recibía muñecas, bebotes y juegos de cocina.

Lo mismo sucedía con la ropa, me obligaban a usar vestidos y polleras, los cuales me hacían sentir incómoda ya que no podía jugar libremente con ellos, mientras que los varones sí podían usar pantalón, jugar en la tierra, saltar y correr.

Conforme fui creciendo, fui entendiendo cada vez más esta diferencia, mi madre ha sido una gran influencia en mi como feminista. Es una mujer que tuvo que criar a dos hijas sola, trabajando arduamente para darnos de comer.

Una mujer que siempre fué en contra de los parámetros sociales impuestos en el pueblo donde crecí, la cual ha sido una enorme fuente de inspiración y despierta mucha admiración en mi.

Al convertirme en adulta, escuchando diferentes voces, opiniones y movimientos fui formando mi propia identidad feminista y esta no va a ser la última vez que me exprese en favor de las mujeres y nuestras luchas. De hecho en mis redes sociales (donde me comunico muchísimo) constantemente estoy expresando mi punto de vista en cuanto a situaciones de nuestro cotidiano como mujeres.

RS: ¿Qué expectativas tienes de difundir esta serie?

MA: Espero llegar a muchos más lugares con este mensaje y con este arte, no quedarme únicamente en la capital, poder recorrer ciudades y pueblos del interior, invitar a jóvenes mujeres a cuestionar su entorno y escuchar sus experiencias de vida.

Próximamente la muestra se va a presentar también en el bar y café La Cretina en Montevideo y espero poder llevarla a Tambores, mi pueblo natal.   

RS: Cuéntanos acerca de tu proyecto anterior: ¨Rayuela¨.

MA: Rayuela fue mi proyecto fotográfico, trabajo de egreso del taller de fotografía narrativa cuando estudiaba en la ORT. Es una invitación a los adultos a conectarse con su niño interior, a recordar cómo se sentía reírse porque sí, saltar, bailar y jugar, tomarse cinco minutos en su ida y venida del trabajo y de la vida de adultos para volver a ser niños. Durante tres sábados consecutivos dibujé rayuelas en diferentes lugares públicos de Montevideo de importante concurrencia en horas pico e invité a la gente a saltar la rayuela. Lo más lindo de todo, fue ver a los más mayores, comentar, reir y recordar cómo jugaban de niños.

Hace unos años me diagnosticaron depresión y parte de mi tratamiento para sanar el aspecto psicológico de la misma fue la conexión con mi niña interior, el recuerdo y el perdón hacia mi infancia, por lo que este proyecto para mi fue mucho más que un trabajo de egreso, fue un trabajo de reconciliación conmigo misma.

Marcha del 8M 2000 años de violencia Rayuela Rayuela Rayuela Rayuela Rayuela Rayuela
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