12 de Diciembre del 2022
Agustín Büchner Nolla
Las soluciones basadas en la naturaleza son un "caballo de troya"
"En la cumbre de las Mercociudades hay premisas que están erradas" dice activista medioambiental
Afiche de la XXVII edición de las Mercociudades, sede Montevideo.
Afiche de la Afiche de la XXVII edición de las Mercociudades, sede Montevideo.

En el Portal Apu.uy entrevistamos a Martin Drago, coordinador internacional del Programa de Soberanía Alimentaria de Amigos de la Tierra (AT) y miembro de Red de Ecología Social (REDES-AT) sobre las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN) paradigma internacional sobre el cual se asientan "las falsas soluciones"  para cuidar al clima y la biodiversidad.

Entre el 29 de noviembre y el 1° de diciembre se celebró en Montevideo la XXVII Cumbre de las Mercociudades bajo el lema: "Ciudades amigas, ciudades más verdes". La red de ciudades de América del Sur cuenta con 375 miembros de 10 países, destacando una participación de 200 personas durante la cumbre y contando con tres ejes principales de trabajo en esta ocasión: ciudad ambientalmente sustentable, ciudad innovadora y ciudad de cuidados. Nos enfocaremos en analizar el trasfondo del primero de ellos a partir del Diálogo Regional, "la ciudad del futuro: sostenibilidad ambiental e inclusión social". 

De acuerdo al Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), la humanidad debe reducir drásticamente sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) antes del 2030 para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 2°C, y preferentemente por debajo de 1,5°C para evitar efectos drásticos y devastadores, así como irreversibles. Esto fue plasmado en los compromisos del Acuerdo de París (2015), aunque la mayoría de las metas acordadas no se vienen cumpliendo, según advierten diversas organizaciones.

Es en este marco en el cual la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático del año 2015 (COP 21) adopta la perspectiva de las Soluciones Basadas en la Naturaleza, a propuesta del Banco Mundial y de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

El concepto de las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN) en el que se apoyan es muy amplio, dice poco y abarca mucho, "es una generalidad", explica Drago. Se genera un discurso bonito, aceptable y amigable, porque se admite que hay que transformar la relación con la naturaleza, aprendiendo de ella y adaptando la producción de manera "sustentable". Sin embargo, detrás de las SBN se esconden fundamentalmente esquemas de compensación a las emisiones de gases de efecto invernadero. En vez de apostar a la reducción de las emisiones, se apuesta por lo que se denomina el "cero neto" esto es, las empresas siguen contaminando, aportando al calentamiento global, pero al mismo tiempo custodian una extensión determinada de bosque o se comprometen a realizar plantaciones de árboles para "compensar" su contaminación. Esto es problemático, porque es bastante difícil de implementar, se precisan mediciones muy precisas y complejas para estimar cuánto carbono están absorbiendo las plantaciones, y así "compensar los daños que se siguen realizando al clima", a su vez esto tiene consecuencias sobre la biodiversidad, porque una plantación de árboles, no es un bosque, y se ha visto en experiencias predecesoras que trae consecuencias sobre la soberanía de las poblaciones locales, muchas veces indígenas.

También se generan "Mercados de Carbono", donde se intercambian y venden créditos que representan reducciones de las emisiones GEI de empresas, normalmente del tercer mundo, hacia grandes empresas trasnacionales, que al obtenerlas usufructúan como propias reducciones y mejoras en los procesos industriales que no hicieron, pero que las acercan al "cero neto" de emisiones. Estos créditos de carbono también han sido cuestionados por la dudosa certificación en informes de Bloomberg Green, entre otros.

Durante los encuentros de la Unidad Temática de Ambiente y Desarrollo Sostenible (UTADS), de la cumbre de las Mercociudades, se contó con la participación de la Carbon Disclosure Project (CDP), una consultora ambiental que trabaja bajo el modelo de las compensaciones de carbono, para alcanzar las emisiones cero neto ayudando a empresas y gobiernos a monitorear sus impactos ambientales. A esto se le agrega lo que consta en acta de la reunión del 30 de noviembre, donde se destaca el énfasis en la adaptación a las consecuencias del cambio climático y no la mitigación, con el objetivo de obtener financiamiento internacional para políticas públicas.

El activista también señala que las SBN son aprovechadas por la agricultura industrial para disfrazarse de verde, el concepto es utilizado en el entorno de las cumbres del clima, pero en las cumbres de la biodiversidad se utiliza un concepto equivalente el cual es "Naturaleza positiva. "Se trata de un maquillaje verde y tienen implementaciones muy dudosas", denuncia.

Experiencias anteriores como la del programa de Reducción de las Emisiones de la Deforestación y la Degradación de Bosques (RED por sus siglas en inglés), así como de las sucesivas versiones han sido duramente cuestionadas, ya que están basadas en la promesa de no deforestar. Esto significa que en un proyecto productivo, el cual precisa de deforestar para ser implementado, se establece que un cierto sector del terreno no será deforestado y así se contribuye a la protección de la naturaleza.

Este tipo de modelos no cuestionan el acaparamiento de tierras, de su propiedad y administración por el gran capital. Más bien apuestan a su auto-regulación o "libertad responsable" y se asientan en la confianza de que los mismos actores corporativos y las naciones industrializadas que nos llevaron a la crisis ambiental y climática nos van a sacar del problema, “mientras siguen aplicando su modelo económico regular, prometiendo cambios que no llegan”, advierte Drago. "Se trata de ganar tiempo, al poner a los movimientos sociales a discutir propuestas que no van a funcionar, pero que es necesario rebatir para presentar alternativas, de mientras que sostienen su control social, político y económico".

Así como hay que reducir y dejar de emitir gases de efecto invernadero, también es necesario dejar de utilizar plásticos (así como otros productos contaminantes), no alcanza con reciclar y reutilizar, "la propuesta de economía circular está muy bien y es positiva, pero no es suficiente".

El gran capital siempre utiliza las crisis como oportunidad, en este momento nos encontramos en una crisis ambiental sin precedentes en la historia de la humanidad, “sin embargo mientras ellos se benefician, el resto nos jodemos”, fustigó.

Drago reconoce que desde el punto de vista de los gobernantes está bien querer que sus ciudades, municipios o regiones sean más sustentables, pero que mientras el modelo general sea el de una "economía verde", esto no sucederá.

Durante el Diálogo Regional hubo una serie de exposiciones de las experiencias llevadas adelante por algunas administraciones. Se hizo énfasis en los cambios en la movilidad urbana, por ser una de las principales contribuyentes de GEI, presentando a la movilidad eléctrica (a base de energías renovables) como una alternativa. Junto con ello se refirieron a la economía circular, al reciclaje y al compostaje como caminos para mejorar la gestión de los residuos sólidos ya que lamentablemente el promedio de reciclaje de envases a nivel uruguayo es tan solo del 5%, y el departamento que más recicla es canelones con el 12%.

Resaltaron que comúnmente las poblaciones que mayor vulnerabilidad socioeconómica presentan, son también quienes viven en los ambientes más degradados o más inestables, por lo que al igual que para toda la sociedad, no hay solución ambiental sin inclusión social.

Otra de las líneas de trabajo planteadas tiene que ver con el cuidado y la ampliación de los espacios naturales en las ciudades, así como de buscar acortar las distancias y tiempos de traslado entre los lugares de vivienda y los de trabajo, redundando en menores emisiones. 

En línea con la promesa de volver a Montevideo “neutral” en sus emisiones de carbono para 2040, se recordó el compromiso de aumentar en 50% el arbolado de la ciudad, y se declaró que estaban realizando una serie de estimaciones sobre las emisiones realizadas para llevar adelante la conferencia, por ejemplo en cuanto a traslados locales e internacionales, para luego compensarlo plantando árboles. 

La cumbre de las mercociudades se presentó como un espacio abierto para la academia y las organizaciones sociales, pero en lo que respecta a la temática de sostenibilidad ambiental e inclusión social tuvo baja penetración.

 Alvaro Rico, secretario ejecutivo de la Asociación de Universidades-Grupo Montevideo (AUGM), integrada por 41 universidades públicas de 6 países de la región participó del seminario, pero la Red Temática de Medio Ambiente (RETEMA) de la Udelar no fue invitada ni notificada sobre la cumbre, la misma cuenta con participación en el Comité Académico de Medio Ambiente de la AUGM. A su vez, en lo que respecta a las sociedad civil organizada, tanto REDES como la Red de Agroecología del Uruguay (RAU) tampoco fueron invitadas, ni notificadas, siendo que junto a otras organizaciones socio-ambientales del país son muy activas y trabajan con administraciones nacionales y subnacionales en la temática.