16 de Abril del 2021
Sin fronteras
Entre el encierro y la pandemia; un uruguayo en República Checa
Uruguayo en República Checa

Luis es uruguayo, desde hace 3 años vive en la ciudad de Brno, en República Checa, junto a su pareja Ladia.

Antes de contar su periplo ante el encierro y el virus, pongamos brevemente en contexto geográfico al país, de cuya información no conocemos demasiado por estas latitudes.

La nación checa, está ubicada en la zona de Europa Central. El país es conocido popularmente por su gran cantidad de castillos medievales y sus cervezas. Sus límites geográficos son diversos, tiene frontera con Polonia al norte, Alemania al oeste, Austria al sur y con Eslovaquia al este.

Su capital es Praga, la principal ciudad del país. Pero la segunda más grande es Brno. Es una ciudad conocida por sus edificios modernistas, como la restaurada Villa de Tugendhat. Cuenta con una población de 379.526 habitantes. La ciudad es el centro administrativo de la Moravia meridional, donde se forma un distrito separado de la ciudad.

Algo más sobre Chequia

Su forma de gobierno es una República Parlamentaria. El presidente (Jefe de Estado) es Milos Zeman, y el Primer Ministro (jefe de gobierno) es Andrej Babis.

Su población total es de 10.610.947 millones de habitantes, el idioma oficial del país es el checo y su moneda oficial son las Coronas Checas.

El país como tal se conforma en el año 1993, luego de la división de Checoslovaquia en Chequia, o República Checa y Eslovaquia.

Son miembros de la Unión Europea desde el 1 de mayo del año 2004.

Ahora que tenemos un conocimiento mayor sobre esta nación, procedemos a contar la historia de Luis, junto a Ladia.

¿Cómo es vivir en un país como República Checa?

L- La verdad que es muy diferente al nuestro, los países eslavos. No están acostumbrados al contacto físico que se tiene en Uruguay, de saludarse con un beso, sino simplemente un "hola". No existe ese contacto tan activo como tenemos nosotros.

No sufro con las estaciones del año, en ese sentido no tengo problema, República Checa en ese aspecto se parece bastante a Uruguay.

Las estaciones del año están bien definidas, solo que son más extremas que en Uruguay. Hace mucho más frío.

¿Actualmente cuál es tu trabajo?

L-Yo trabajo en una fábrica, donde trabajamos para Alemania, haciendo los soportes de los paneles solares.

¿Cómo se sobrelleva el coronavirus en Brno, donde vivís?

L- Brno es la segunda ciudad más grande del país. Yo trabajo en un pueblo que está a 20 KM de donde vivo. Viajo todos los días en metro para llegar allí.

Con la pandemia la situación ha estado medio difícil, ahora estamos en la fase 3 del virus. Actualmente las restricciones acabaron el 12 de abril.

Algunas de las restricciones eran un toque de queda de las 9 de la noche, hasta las 6 de la mañana, y no había libre movimiento entre pueblos y ciudades.

Por lo cual solo se permitía salir a personas que tuvieran motivos laborales, o motivos de fuerza mayor. Yo como trabajo en otra ciudad tenía un permiso emitido del lugar donde trabajo, donde constaba la dirección de mi domicilio y la dirección de la empresa.

Ese papel se renovaba cada mes, en caso de ser detenido por la policía.

 

¿Un test todos los lunes?

L- Sí. El estado obliga a todas las empresas a desarrollar el test de coronavirus todos los lunes. Si es positivo se empieza con todo el protocolo.

Los hisopados se compran en la farmacia, los empleadores lo compran y le dan uno a cada empleado, el mismo se realiza en el lugar de trabajo, y el resultado es en tres minutos.

¿Cuál es el costo del test que se compra en farmacia?

L- Tiene un precio de 180 Coronas, que serían como unos 400 pesos uruguayos. La única mascarilla que puedes usar es la SFP2.

Solo se permitía pasear los animales domésticos después de las 9 de la noche a no más de 500 metros del domicilio. Para saber si estabas o no fuera o dentro del rango establecido, en la cédula de identidad de todas las personas, está establecido el lugar de residencia, con la dirección.

La multa rondaba por no respetar la distancia o no tener la mascarilla puesta era de 150 Coronas checas.

La vida social totalmente afectada

L- En República Checa, la vida social es un elemento muy importante en la vida de los checos, está muy normalizado salir a tomar una cerveza. Incluso las mismas cuestan más baratas que un té o una Coca Cola.

Las restricciones han sido fatales para la vida social, es el día a día del checo. Medio litro de cerveza cuesta 25 coronas, que serían 50 pesos uruguayos.

Acá casi todo está cerrado y algunos comercios no van a poder abrir.

En medio de la charla interviene Ladia. Él es checo, vivió en Uruguay y habla bien el español. Sobre las clases escolares, el Estado colocaba canales en la televisión abierta para los estudiantes. Prácticamente llevamos un año sin escuelas, reabrieron por cuatro o seis semanas para determinadas semanas. Principalmente los más chicos.

El sistema de salud

L- Alemania, Polonia y Suiza, nos han ayudado, recibiendo pacientes con coronavirus. El gobierno checo, está vacunando con tres vacunas. AstraZeneca, Pfizer BioNTech y Moderna. En general en Europa, viene lenta. Todas las vacunas en la Unión Europea, se compraron en conjunto, es decir hicieron los contratos como Unión Europea con las farmacéuticas, luego se distribuyen de forma equitativa.

Las vacunas no son obligatorias, estamos en ese problema que no es obligatorio, pero sí lo son para eventuales viajes al extranjero.

Transporte público

L-El transporte público es distinto. El tranvía va a medio pelo. Tiene mucha frecuencia, 1 cada 4 minutos, son bastante grandes. Ahora que no hay estudiantes, hay mucho más espacio.

El tren de por sí, aunque no tengamos pandemia, tratan de no sentarse uno al lado del otro. Pero porque a la gente no le gusta ir pegados uno al lado del otro.

¿Cómo ha respetado la sociedad las medidas para prevenir el covid?

Acá los checos son muy respetuosos de las medidas, la segunda ola llegó en invierno, entonces eso también pudo haber mermado esas situaciones, los inviernos acá son muy duros. Hay temperaturas de 11 grados bajo cero. La gente no se une para fiestas. La juventud acá es bastante tranquila.

No se han generado situaciones de ese tipo acá que haya tenido que intervenir la policía. Algunos negacionistas de la pandemia, pero se ha ido a generar revuelo en Praga.

Pero generalmente es gente que también ha sido golpeada por la pandemia y ha perdido sus puestos de trabajo.

La pandemia, el virus y la economía del país

Sobre este tema en particular, interviene Ladia, puesto que es un asunto que lo toca de cerca. Si bien tanto Luis como Ladia tienen trabajo, el padre de Ladia es zapatero en el pueblo donde reside.

Ladia expresa que el trabajo de su padre se ha visto prácticamente relegado a nada. Puesto que no puede reparar o fabricar.

 A causa de las restricciones impuestas para reducir la movilidad.

Con su negocio cerrado, percibe un subsidio por parte del Estado, que ronda las 500 coronas, ya que no puede atender público, vender etc.

Desde septiembre del año pasado se encuentra sin poder trabajar.

Hace mucho tiempo que estamos encerrados, no podemos comprar ropa salvo que sea online, pero no es lo mismo que el hecho de poder probarla.

Acá hubo mucha polémica con las grandes superficies, porque en primera instancia estaban cerradas pero sin embargo, algunos tenían sectores de ropa y ellos se podían vender, lo que generó gran malestar en la población.

La- Eso fue muy problemático antes de navidad, el gobierno tuvo que retroceder ante la gran presión social. Al estar todo cerrado, las grandes superficies de supermercados aprovecharon y hasta incluso vendían cosas que no vendían.

Las góndolas de los comestibles cada vez se achicaban y apreciaban juguetes, ropa, electrodomésticos. Se llegó el punto donde se prohibió vender elementos que no fueran comestibles, también para no fomentar la competencia desleal.

También se llegó a implementar al igual que Uruguay supongo, determinadas personas dentro de la superficie, o solo un miembro por familia para realizar las compras.

Ladia lleva más de un año con teletrabajo

LA-Llevo más de un año en esta situación. Hasta te quita privacidad en tu propia casa. A veces estoy en alguna reunión y Luis no puede casi moverse ni hacer ruido. Vivimos en una casa chica, y quieras o no te afecta mucho.

Luis ha sufrido de depresión, te va afectando, quieras o no la situación es agobiante en un punto. Además pierdes el límite entre el trabajo y tu hogar.

Vivimos en un mono ambiente, es decir simplemente me levanto y de la cama al escritorio, estoy ahí y así.