Es un dato de la realidad que hemos perdido poder de compra en el año 2019 y 2020. Es prácticamente un hecho que también lo perderemos, y de forma más profunda, en 2021. Es momento de comenzar a recuperar lo perdido, sin postergaciones
El 2021 comenzó con la noticia de una nueva pérdida de poder adquisitivo para jubilados y pensionistas. Si bien la del año 2019 fue pequeña (los precios crecieron 8,79% mientras que las pasividades lo hicieron un 8.57%) en el 2020 la pérdida fue más profunda; luego de constatarse una inflación de 9.41%, el aumento de jubilaciones y pensiones fue de 8.54%. Es decir que, dado el aumento de precios, nuestra jubilación puede comprar menos bienes y servicios que los que compraba en 2019 y en 2020, es decir, perdimos poder de compra.
Como es evidente, esta pérdida repercute mucho más en aquellas personas de ingresos más bajos y condición social más frágil.
Por otro lado, de acuerdo a los datos preliminares con que se cuenta hasta el momento, en este año 2021 también se perderá poder adquisitivo, ya que está previsto que nuevamente la inflación sea superior al aumento que obtendrán jubilaciones y pensiones en enero del 2022.
¿Por qué sucede esto?
Principalmente hay dos explicaciones para esto; en primer lugar la ausencia de una instancia de negociación colectiva, suspendida a consecuencia de la pandemia, y en segundo lugar la aplicación de una pauta conservadora de parte del Poder Ejecutivo (PE) tanto para los aumentos de salarios otorgados a comienzos de año como para el correctivo propuesto a ejecutarse Incertidumbre sobre aumento de pasividades v AUMENTOS DE PASIVIDADES a fines del mes de junio en función de la evolución de distintas variables económicas.
En enero de este año, la mayoría de las y los trabajadores de la actividad privada tuvieron un incremento del 3%, que alcanzó un 4% para aquellas personas con salarios más sumergidos. En paralelo, se fijó una fórmula matemática para un eventual correctivo a este aumento que se aplicaría en julio de este año.
El valor de este correctivo depende de la evolución, entre julio 2020 y junio 2021, de una serie de variables económicas.
De acuerdo a los datos actuales, es altamente probable que el valor de este correctivo sea 0%, es decir, que no habría aumento en el mes de julio para las y los trabajadores. De este modo, es muy probable que el índice medio de salarios nominales no tenga evoluciones significativas de aquí a fin de año, mientras que la inflación, por más que evolucione dentro de los parámetros esperados, seguirá incrementándose de aquí a fin de año. El resultado será, como ya dijimos, un nuevo año de pérdida de poder de compra para jubilados y pensionistas, el tercero consecutivo, con el agravante de que en este año la pérdida puede ser más profunda que la registrada en los últimos años.
¿De qué manera se puede enfrentar esa realidad?
El gobierno, a través de distintas autoridades, ha señalado que a partir del 2022 se debería comenzar a recuperar el poder de compra de los salarios. Sin embargo, esto no va a ocurrir de manera espontánea y es necesario tomar al menos dos decisiones relevantes en el futuro inmediato. La primera es convocar sin dilaciones a una nueva ronda de negociación colectiva en Consejos de Salarios.
La segunda es aportar una pauta de negociación en línea con la expresión de recuperar el poder de compra de las y los trabajadores. De nada servirá expresar el deseo de incrementar el salario real si luego se propone una pauta de aumentos magra y que apenas compensa la inflación. Es necesario una pauta decidida a mejorar el salario y por consecuente las jubilaciones y siendo la negociación de carácter tripartito, el papel del gobierno es fundamental para decidir la suerte de los ingresos de trabadoras y trabajadores. Sin embargo, aun cuando se cumplan estas dos condiciones antes propuestas, los resultados comenzarán a verse en el año 2022 en los salarios y por lo tanto en el año 2023 en las jubilaciones y pensiones. Falta un año y medio para llegar hasta el 2023. No es posible exigirle a quienes ganan la pasividad mínima un año y medio más de esfuerzo, luego de un año y medio de pérdida de poder de compra. Es por lo tanto indispensable avanzar, al menos, en dos direcciones. La primera es incrementar a partir de julio, de manera sustancial, la pasividad mínima, siguiendo la tradición de aumentos diferenciales que se realiza de forma ininterrumpida desde hace 16 años. Por otro lado, es necesario asegurar, mediante los medios disponibles, el control de la inflación, en especial de aquellos bienes y servicios de primera necesidad (rebaja en cuanto a los servicios básicos, de UTE, ANTEL y OSE, así mismo en el monto a pagar por las garrafas de gas. Órdenes y para médicos y tiques de medicamentos a precios accesibles, etc.). Esta también es una manera válida de defender los ingresos de quienes dependen de su salario o de su pasividad para vivir, en especial de quienes lo hacen con muy pocos recursos. Desde el inicio de la pandemia, las y los trabajadores, así como los jubilados y pensionistas, han puesto el hombro para sostener los efectos de esta crisis sanitaria, pero también económica y social. Es momento de avanzar, decididamente, en políticas públicas que reconozcan su esfuerzo y les permitan comenzar a recuperar el terreno perdido, en materia de empleo y también de salario, en los últimos 15 meses. Una vez más la unidad en la diversidad de opiniones, las propuestas con fundamentos y la movilización pondrá sobre la mesa de discusión lo que afirmamos desde siempre
NADA SOBRE NOSOTROS – SIN NOSOTROS.


