La jueza María Noel Odriozola dispuso el arresto domiciliario con tobillera electrónica. La defensa habló de un “paso importante”, aunque advirtió que el proceso aún no está cerrado.
La jueza María Noel Odriozola resolvió habilitar que Moisés Martínez deje la cárcel y cumpla arresto domiciliario, mientras se aguarda una sentencia firme en el marco del proceso judicial que lo condenó en primera instancia a 12 años de prisión por la muerte de su padre, en un contexto atravesado por denuncias de abuso intrafamiliar.
La decisión, de carácter cautelar, marca un giro en el caso que ha generado un fuerte debate público y político en torno a la justicia, la violencia intrafamiliar y el alcance de las medidas alternativas a la prisión.
Tras la audiencia, el abogado defensor Rodrigo Rey subrayó que se trata de una resolución provisoria y llamó a la cautela: “Es una resolución provisoria, es una resolución cautelar. Estamos contentos, pero tenemos que ser cautelosos, un optimismo moderado, porque todavía queda la batalla definitiva, que son los recursos”.
En ese sentido, explicó que la medida permite avanzar en mejores condiciones en la estrategia de defensa: “Esto le permite a esta defensa preparar un mejor recurso de apelación”, señaló, y destacó además el aspecto humano de la resolución: “Tiene derecho a la prisión domiciliaria, como es en este caso, y sobre todo a reencontrarse con sus hijos”.
La Fiscalía ya presentó apelación, por lo que la situación de Martínez seguirá siendo analizada en instancias superiores.
Medida cautelar y control electrónico
La prisión domiciliaria será monitoreada mediante un sistema de doble dispositivo electrónico, que incluye geolocalización permanente.Rey explicó que el mecanismo permite un control estricto del cumplimiento: “Es un dispositivo que tiene una localización en el propio domicilio, además de que porta la persona y permite reportar cualquier tipo de incumplimiento. El perímetro geolocalizado es muy estricto”.
Además, la Dirección Nacional de Medidas Alternativas será la encargada de supervisar el cumplimiento de la medida.Para la defensa, esta resolución se ajusta a lo que establece el Código del Proceso Penal:“No hay ninguna innovación, simplemente aplicamos las reglas del Código del Proceso Penal”, afirmó el abogado.
Desde el equipo jurídico remarcan que el caso está lejos de cerrarse. La abogada María de la Paz Echetto explicó que la sentencia aún no es definitiva: “Todavía están vigentes los plazos para presentar recursos, el recurso de apelación y eventualmente una casación. Entonces la sentencia todavía no está firme”.
Echetto indicó que la resolución responde al análisis de los argumentos presentados en audiencia: “Ella (la jueza) tuvo enfrente los argumentos tanto de la defensa como de Fiscalía y entendió que los argumentos de la defensa tenían mayor peso en este momento”.
La defensa adelantó que uno de los puntos centrales de la apelación será cuestionar la idea de que la violencia en el caso habría cesado años atrás.
Echetto fue enfática en ese aspecto: “Vamos a arrimar más elementos, como por ejemplo derribar esta idea de que la violencia cesó hace 15 años. Esto no es así, es desconocer la perspectiva de género y de infancias”.
La abogada sostuvo que el proceso deberá incorporar una mirada más integral sobre el impacto del trauma: “Es desconocer cómo funciona el daño en las infancias y adolescencias que reciben ese tipo de violencia tan extrema”.
Un caso que sigue generando debate
El caso de Moisés Martínez se ha convertido en uno de los más discutidos en el escenario judicial reciente, no solo por sus implicancias legales sino también por el debate social y político en torno al sistema de justicia, la violencia intrafamiliar y el rol del Estado.
Mientras avanza la instancia de apelación, la resolución de prisión domiciliaria abre una nueva etapa en un proceso que aún tiene definiciones clave por delante.


