El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue sometido este jueves a una segunda operación para tratar una hemorragia intracraneal, que había sido detectada tras un accidente doméstico ocurrido en octubre. La intervención, realizada en el Hospital Sirio-Libanés de São Paulo, fue descrita como exitosa y logró embolizar la arteria meníngea para reducir el riesgo de futuros sangrados.
El médico Roberto Kalil, quien ha estado a cargo del tratamiento, informó que Lula se encuentra despierto y en buen estado, manteniendo conversaciones. La operación, que duró menos de una hora, forma parte de un tratamiento preventivo tras la intervención de urgencia del martes pasado, cuando el presidente fue operado debido a la hemorragia.
El 19 de octubre, Lula sufrió una caída en su residencia oficial que le provocó un golpe en la cabeza, lo que inicialmente requirió suturas. A pesar de la lesión, el presidente continuó cumpliendo con sus compromisos nacionales e internacionales, aunque debió cancelar varios viajes, incluido uno a Rusia.
El gobierno brasileño asegura que, a pesar de la hospitalización, no se prevé que el mandatario necesite solicitar licencia formal por el momento. No obstante, el incidente ha reavivado el debate sobre el futuro liderazgo de la izquierda en Brasil, con incertidumbre sobre un posible relevo político para las elecciones de 2026.
Lula, de 79 años, ha declarado en diversas ocasiones que si no aparece un sucesor adecuado, estaría dispuesto a postularse nuevamente, aunque espera una "gran renovación política" en el país.


