El secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Enseñanza Privada (SINTEP), Sergio Sommaruga, expresó la realidad del ámbito privado de la educación en entrevista con el portal de APU.
Entre la enseñanza pública y privada hay un mar de diferencias, sin embargo también hay muchas similitudes, compartiendo como en muchos otros ámbitos, las mismas preocupaciones. Las mayores discrepancias en la educación superan los tamaños de las billeteras y tanto alumnos como alumnas de los colegios privados experimentan dificultades en el aprendizaje. Cuando nos referimos a enseñanza privada hablamos de más de 500 instituciones que tienen su propia administración económica y pedagógica, y sus palabras el entrevistado “ es un sector muy fragmentado” pero que sin embargo entienden en su conjunto, dado el aumento de casos, es necesaria la no presencialidad.
Por sobre todas las cosas se defiende al derecho de los niños y las niñas de aprender, y de los maestros en enseñar, lo que choca directamente con el concepto “obligatoriedad virtual”. El sindicato entiende que el término está siendo tomado a la ligera y con la pretensión de impactar a la opinión pública, negando la seriedad necesaria al asunto. Tanto como en el ámbito público hay fallas de conectividad y falta de medios para conectarse, lo que provocó la ira de muchos padres que amenazan con dejar de pagar su cuota.
Entre deudas y discusiones varios funcionarios de las instituciones privadas intentan mantener la cabeza a flote, pero cada mes que pasa reciben nuevos golpes. En 2020 el sector de los trabajadores de los colegios sufrió de masivos envíos a seguros de paro y por ende también despidos. En ese sentido el secretario general de SINTEP dijo que “hay posturas más dialógicas y otras más autoritarias” haciendo referencia a la dirección de los distintos institutos que no dudan en hacer recortes. Lo único que deja es una inestabilidad permanente a nivel laboral y un sabor amargo en la boca de los trabajadores por no ser escuchados, no solo en el ámbito gremial sino también en los organismos institucionales de participación de los docentes, como las Asambleas Técnico Docentes (ATD).
Por lo tanto el sindicato entiende que la postura del gobierno, en palabras de Sommaruga, es vertical y con poco diálogo, mientras que las propuestas de los trabajadores son soslayadas por la actitud soberbia de las autoridades que no acepta refutaciones.


