Variadas organizaciones conforman el abanico de solidaridad que se encuentra por dentro de las ollas populares.
En el correr del año varias organizaciones de personas crearon nuevas formas de apoyo a la población damnificada por la pandemia provocada por el virus COVID-19, encontrando nuevas formas de dar pelea a las consecuencias que esta genera. La coordinadora Popular y Solidaria es encargada de gestionar la comunicación entre 180 ollas que nuclean 14 redes barriales y colectivos solidarios, como respuesta al aumento de la pobreza y el hambre las ollas populares más allá de proveer de alimentos a la gente hoy es apoyada por otras organizaciones que buscan su mejor funcionamiento, no sólo en lo referido a la alimentación.
Una de las organizaciones más fructíferas es Solidaridad uy, conformada por profesores, estudiantes, egresados e interesados en apoyar desde el punto de vista administrativo y teórico. La iniciativa surgió en la Facultad de Ingeniería, en donde no era ajeno el término COVID- 19 , desde antes de que el sistema solidario se pusiera en marcha, estaba llevando a cabo otros apoyos como el que fue construir respiradores para los centros de terapia intensiva de los hospitales públicos. La primera iniciativa se aportó a la organización territorial donde hicieron un relevamiento de datos desde un lugar colaborativo y voluntario. Donde todas las redes territoriales como la red del sur, Villa Española, del Cerro y de Lavalleja, accionaron un mejor sistema de gestión de obtención, distribución y stock de los alimentos, datos que proporcionaron a la intendencia las herramientas necesarias para formar el plan ABC.
A su vez, en las últimas semanas el reciente ex ministro de desarrollo social, Pablo Bartol nombró a la organización Uruguay Adelante como beneficiaria del Fondo Coronavirus para llevar a cabo capacitaciones, obtención y traslado de materias primas para las ollas. Lo que el cofundador de Uruguay Adelante, Santiago Perez nos dijo fue que: “la organización busca generar un soporte extra a la solidaridad de los vecinos y que funcione como una herramienta para empoderar a los referentes barriales”. Sin embargo aunque este plan se haya ejecutado ejecutado de la mano del estado, hay algunas disonancias en el sector de las ollas populares con respecto a la modalidad con la que se ejecuta. Y aunque entienden que algunos “tratan de presentarlos como el malo en la película”, aclara que su organización está económicamente muy controlada por el ministerio y que en su acción solo se quiere lograr el cometido de ayudar.
La vocera de la Coordinadora de las ollas populares, Paola Beltrán explica que cada organización que esta atrás de las ollas trata de aportar desde su conocimiento, algunas cuentan con ayuda de la Intersocial Feminista dando charlas sobre Género entre otras formas de solidaridad, como así también educadores comunitarios, que apoyan a las niñas y niños de los merenderos. Es de gran importancia la ayuda que no consiste únicamente en brindar alimentos, sino también dar un espacio para la interacción y el conocimiento, que a tantas personas, niños y niñas se les restringe en este tiempo.


