Vanesa Chá, una mujer feliz por hacerle caso al corazón
Trabajó años abasteciendo verdulerías y familias desde su huerta establecida en Colonia Agraciada (próxima a la Playa La Agraciada, Soriano). Un día se dijo basta, dejó el emprendimiento a los empleados (a quienes ella dice “compañeros” de trabajo), armó un equipaje ligero y partió sin desprenderse de su bicicleta. Ha recorrido diversos países y hoy está Las Palmas en Islas Canarias.


