Los vehículos eléctricos e híbridos (eléctricos y a combustible) ganaron participación en el mercado, y aunque ya desembarcó Tesla, aún faltan definiciones sobre la infraestructura y la normativa en caso de ingresar unidades autónomas (sin conductor) en Uruguay.
Emiliano Chechile, Gerente de Área Operaciones en Banco de Seguros del Estado (BSE), consultado por el Portal APU.Uy sobre los autos autónomos señaló que, “aún no ha llegado ninguno al país. Se está en una etapa de análisis frente a una tecnología que, según estimó, ingresará en el mediano plazo”. Sin embargo, advirtió que los vehículos autónomos plantean interrogantes que todavía no tienen una respuesta definida, especialmente sobre quién debe responder en un siniestro: “el fabricante del vehículo, el desarrollador del software, de los sensores o el propio conductor”.
La llegada de esta tecnología no dependería únicamente de la disponibilidad comercial de los vehículos. También requeriría que los fabricantes puedan operar con mapas confiables de las calles uruguayas y que el entorno vial ofreciera condiciones adecuadas para el funcionamiento de los sistemas automatizados.
El representante explicó que en otros mercados, los fabricantes suelen comenzar con la comercialización de vehículos en una zona determinada. A partir de los datos obtenidos por el software, desarrollan el mapeo de las calles y ajustan la tecnología en el vehículo. “Por eso lo que hace, por lo general Tesla, es instalarse en un lugar y los mismos vehículos al venderse mapean la ciudad”, explicó.
En el caso de Uruguay, Tesla se instaló comercialmente hace algunos meses. Antes de la llegada oficial de la marca, ya circulaban en el país “entre 300 y 400 vehículos importados directamente” de Estados Unidos. La partida más grande de unidades está prevista para el mes de octubre.
Los autos autónomos en Uruguay necesitarían, además de la tecnología instalada en el vehículo, una infraestructura vial compatible con sus sistemas de conducción. Para los autos autónomos “la evaluación no se limitaría a la calidad de las calles, también incluiría la forma en que están instaladas y mantenidas las señales, la visibilidad de las marcas viales y la posibilidad de que el software reconozca de forma correcta los distintos elementos del tránsito.
Durante el primer semestre de este año “se vendieron 36.000 autos, de los cuales, aproximadamente la mitad, correspondió a vehículos eléctricos e híbridos, y la otra mitad a vehículos de combustión”.
Normativa
La responsabilidad ante un accidente constituye uno de los principales vacíos asociados a los autos autónomos en Uruguay. “En un siniestro tradicional, la investigación suele concentrarse en la conducta del conductor, las circunstancias del choque, las filmaciones y las declaraciones de los involucrados”, señaló el representante del BSE. Con un vehículo autónomo, el análisis incluiría nuevos actores y componentes tecnológicos. “Hasta ahora las responsabilidades en un siniestro son en base a filmaciones y a declaraciones, con el autónomo entraría en juego el fabricante del auto, el fabricante del software, y el fabricante del sensor, y el papel del conductor si activó la conducción autónoma”
La normativa uruguaya todavía no cuenta con reglas específicas para resolver todos los escenarios vinculados con los autos autónomos. El entrevistado afirmó que el BSE analiza internamente cómo podría impactar esta tecnología. “Creo que es una cosa buena que se pueda tener una normativa al respecto, también para darle tranquilidad al conductor que decide utilizar la función de conducción autónoma”, declaró.


