29 de Mayo del 2022
Victor Manuel Rodríguez
Emergencia comunicacional
El periodismo en México, entre la violencia el descrédito y la estigmatización
El periodismo en México, entre la violencia el descrédito y la estigmatización
Luis Martínez, director del Observatorio Mexicano de Medios

Entre la violencia de los grupos del crimen organizado y el descrédito de las audiencias, la labor periodística en México enfrenta grandes desafíos para lograr mejores niveles de salud comunicacional y seguridad para los trabajadores de la prensa.

El director del Observatorio Mexicano de Medios, el periodista Luis Martínez, entrevistado desde el ciclo Píldoras Digitales analizó diversos aspectos de la libertad de expresión en la nación mexicana que se debate entre dudas y certezas.

México, como una importante cantidad de naciones del continente, un día sí y otro también se ve sacudida por el asesinato de comunicadores, impactando no solamente en la vulneración al derecho a la vida; sino también en la posibilidad a que la sociedad acceda a una información libre y sin tapujos.

Entre vivir y sobrevivir

En este contexto, Martínez resaltó que la situación de la comunicación en México “está impactada por dos grandes amenazas que son la violencia del crimen organizado por un lado y por otro, el creciente descrédito que muestra la sociedad mexicana por el periodismo y en particular, hacia los periodistas”

Tanto en México como en muchos países de la región las y los periodistas se enfrentan hoy a una lucha por la subsistencia, desde lo que representa los aspectos económicos y la sobrevivencia en cuanto a resistir a los embates de la violencia en la cobertura periodística.

Por otro lado, no se puede desconocer – afirma el director del Observatorio Mexicano de Medios – que “hay una creciente y sostenida estigmatización sobre la labor periodística por parte de funcionarios en los diversos niveles de gobierno”

Medios y audiencias

Desde el Observatorio se trabaja en lograr una mayor y mejor simbiosis entre las audiencias, crecientemente descreídas de la labor periodística y los trabajadores de prensa y sus audiencias, impactadas por las nuevas tecnologías y nuevas formas de acceder a la información.

Martínez destaca la importancia que, desde el trabajo que realizan le dan a la actividad comunicacional de los medios regionales, “alejados de los centros de poder y muchas veces enfrentando todo tipo de amenazas, hostigamientos y vulneraciones a su tarea informativa”.

“El ciudadano no confía en el periodismo” porque “se ha instaurado una lógica de desconfianza” que le hace mucho mal a lograr una relación positiva entre la sociedad, los periodistas y los medios.

Todo lo cual reclama un trabajo de “revalorización en el ejercicio periodístico y evitar los condicionamientos en el ejercicio del periodismo”. En este contexto “no podemos desconocer el impacto de lo que se conoce como ‘agenda setting’ que condiciona la forma en que los periodistas se relacionan con la información y la transmiten a las audiencias”; es cada vez más habitual “que todos los medios manejen las mismas noticias, a veces con matices o enfoques mínimamente diferenciados, pero en suma todos los medios están informando sobre lo mismo”.

Por lo cual “para nosotros es fundamental identificar, apoyar y reivindicar la labor de ese periodista que avanza en un periodismo de investigación desde una mirada local; pero ello no se puede hacer sin presupuesto o con la presión de la entrega diaria de cuotas periodísticas para poder cumplir con los requerimientos de los medios”, destaca Martínez.

Desde el Observatorio “hemos constatado que en la mayoría de las regiones y en la casi totalidad de los medios, más de un 90% de ellos -diría yo – la cobertura mediática es exactamente la misma y eso desmerece la calidad de la información ya la diversidad a que debe apuntar el periodismo”, resaltó.

 

Un año del Observatorio Mexicano de Medios

 

Es importante “que apuntalemos el periodismo de investigación, pero sabemos de las limitantes que la violencia, la estigmatización de los centros de poder o la propia autocensura de los periodistas juegan en contra para que ese tipo de periodismo se desarrolle”.

En búsqueda de la salud perdida

Como “un reto” definió Martínez al trabajo pendiente por rescatar un nivel de salud comunicacional que atienda las necesidades de los trabajadores de la prensa, pero que también aporte información de valor a la sociedad y desde allí se logren “aglutinar voluntades para erradicar la estigmatización hacia la labor periodísticas y la agresión que muchas veces sufren los periodistas por preguntar, investigar o denunciar situaciones que involucran a actores políticos nacionales, regionales o bien, elementos vinculados a bandas generadoras de violencia en las diferentes regiones del país”.

Tal es el caso, relató Martínez “de la agresión que sufriera una periodista en Veracruz por parte del gobernador en pleno desarrollo de una rueda de prensa”.

Por otro lado, “si bien hay periodistas o medios que hacen convenios y mantienen alianzas con estructuras de poder, lo que a la postre termina impactando en sus niveles de confianza por parte de la población; no es menos cierto que también hay periodistas que ejercen la profesión con el profesionalismo debido y eso debe ser reconocido”, destacó.

Regulación, censura y autocensura

En cuanto a la regulación de los medios, mensajes o redes sociales, Martínez reconoció que “algo hay que hacer” pero “cuando es el Estado el que habla de regular, eso se parece siempre mucho más a controlar o censurar, ya que toda iniciativa estatal corre el riesgo de censura”.

Igualmente “no podemos desconocer que el tema de las redes sociales forma parte de estructuras supranacionales y no me imagino a Facebook o Twitter compartiendo sus datos con los gobiernos para regular sus contenidos”.

Un tema no menor está relacionado con la seguridad de los periodistas “y que ha llevado a que muchos periodistas o medios se abstengan de publicar primicias o exclusivas por miedo a ser blanco de ataques, frente a lo cual se opta por esperar que sean varios que publiquen lo que ya se conocía para que pueda servir como elemento de seguridad y resguardo frente a posibles represalias. Eso nos posiciona frente a una realidad que no es la ideal y sobre lo cual también tenemos que trabajar” reflexionó Martínez.

Todo lo relativo a la autocensura “es un tema que nos preocupa y que muchas veces determina la calidad de la información que se suministra a la sociedad. Por ende “las líneas de trabajo se ven impactadas por la decisión de medios o periodistas de cubrir o no ciertas historias donde se sabe que puedan llegar a sufrir represalias o bien, puedan ver comprometida su seguridad”, puntualizó Martínez.

“Ante lo cual entendemos que es importante promover diálogos con el poder, pero para reivindicar mejores condiciones laborales y no para claudicar en los principios que demanda una comunicación responsable”.

Hoy en el Observatorio “estamos trabajando en un levantamiento exhaustivo en las regiones para lograr una data sólida que nos muestre cuál es la realidad de la calidad del trabajo de los periodistas en las regiones; en cuanto a su nivel de salarios, seguridad, o exposición a la violencia a que son sometidos, entre otros factores; para reclamarle a las autoridades que se garanticen mejores condiciones de trabajo, porque eso también lo necesitan ellos, la sociedad y sin duda nosotros como comunicadores”

Consultado sobre la propuesta del filósofo mexicano Fernando Buen Abad sobre la necesidad y pertinencia de impulsar una Constituyente Continental Comunicacional, Martínez fue claro en destacar que “eso demandará mucha paciencia, diálogo y un proceso de validación de interlocutores que sean reconocidos por todas las partes para que realmente pueda lograrse algo por el estilo”.

Martínez subrayó que “no importa el nombre, pero si tenemos claro que no solamente en México sino en contacto con medios y periodistas de gran parte del continente son muchas las coincidencias y – con las diferencias naturales- hay muchas similitudes en las condiciones de trabajo, en las limitaciones al acceso a las fuentes de información y en la persecución y hostigamiento a la prensa y todo ello puede ser un elemento que pueda jugar a favor de lograr ese gran consenso para avanzar en colectivo”.

“Se necesita entender que hay una emergencia comunicacional y que debe ser atendida para lograr mejores sociedades y que permee a los gobiernos que son en definitiva los que tienen que dar las garantías para un libre ejercicio del periodismo en los distintos países”, rescató Martínez.