29 de Julio del 2022
Roberto Saban
Hector Guido, actor, director del Teatro El Galpón
El Prisionero de la 2da Avenida
Hector Guido en el personaje de Mel.
Foto: Teatro El Galpón

La obra muestra la crueldad de una sociedad de consumo, donde las personas son "descartables".

Roberto Saban:  ¿Recordás cuando tomaste contacto por primera vez con la obra de Neil Simon, y en particular ésta?

Hector Guido: Mi primer contacto fue con la versión cinematográfica con Jack Lemmon y Anne Bancroft y la vi algún año después de su estreno. Creo la vi en video y no en cine. Fines de los 70 o comienzos de los 80 Neil Simon era sinónimo de lo que comúnmente llamamos “teatro comercial” o sencillamente con fines de lucro.

No era ni su obra ni su nombre referencia de calidad o de teatro que necesitábamos para esos tiempos. Creo fue el autor más rentable que tuvo Broadway y estaba asociado a contenidos de comedia liviana y a un teatro alejado a nuestra realidad. Pero me sedujeron las actuaciones de esos dos grandes (Lemmon y Bancroft) que partiendo de diálogos y situaciones con mucho humor, te conducían a una raíz trágica. Interpretaron  sus personajes desde la peripecia de sus vidas, vidas llenas de incertidumbre, desamparo y mucha angustia.

Es fácil caer en la tentación de construir los personajes “para hacer reír”, ese error conduce irremediablemente al fracaso.

La obra muestra la crueldad de una sociedad de consumo, donde las personas son descartables. Quizá Simon no se lo propuso, pero surge con claridad que conoce cómo funciona ese modelo, de hecho vivió y sufrió la época de la gran depresión y no la tuvo fácil. Eso se reflejaría luego en obras como Perdidos en Yonkers.

 RS: ¿Qué otras obras de este autor has puesto en escena?

  HG: Hicimos Extraña Pareja con Jorge Bolani y dirección también de Denevi. El éxito se repitió pero la obra, en mi opinión, está muy por debajo del nivel de El Prisionero de la Segunda Avenida. Sin embargo, por las características de los personajes, la disfruté muchísimo. Además con Bolani hacer comedia  es un  placer. Teníamos también un reparto con compañeras y compañeros que daba gusto llegar al teatro, era fantástico.

 RS:  ¿Cuáles entendés tú que puedan ser las razones por las que el público uruguayo llene todas las funciones de la mayor sala del complejo El Galpón, se ría y se sienta tan identificado con esta obra?

HG: Bueno, algo te dije de lo sucedido hace muchos años. Si mirabas la película o leías la obra en aquellos tiempos decías “eso me pasa a mi”…. Luego, en el 96, sentías que eso nos pasaba a la mayoría…

En el 2007 veías decididamente al  sistema transcendiendo la peripecia individual. Y hoy descubrimos que a 50 años de escrita la obra ese sistema ha evolucionado como jamás lo pensó el autor y la tragedia de sus personajes ha cobrado una dimensión y vigencia increíbles.

El teatro se llena porque este modelo económico imperante nos rodea amenazante como nunca y el autor se multiplica  en la exquisitez de su humor.

No podemos parar de reír porque hemos llegado al límite del absurdo.

Es genial: no podemos dejar de ver la obra porque nos divertimos mucho al reconocernos en una sociedad que nos descarta sin miramientos.

Reconocemos mezquindades humanas de seres cercanos que dicen ofrecerte lo que sea necesario…. siempre y cuando lo necesario sea poco o casi nada.

Los valores de la solidaridad son sustituidos por un individualismo feroz. En ese sentido Simon se adelanta al deterioro cultural que hoy padecemos.

Realmente ver la obra, les garantizo, es una experiencia única. También les garantizo que las risas y el pasarla muy bien en el Teatro les traerán pensamientos y sentimientos que tendrán que hacerse cargo.

RS:  Para tomar solo algunos pocos apuntes que nos gustaría para el Portal de APU.uy que profundizaras en tu interpretación: a) El complot que se cierne, b) el símbolo del balcón, c) el noticiero radial que se intercala y la radio como su medio de información, d) Edna trabajadora (con una mirada tal vez más ingenua, no percibe la precariedad y se contenta con el “buen trato” de su superior).

Excelentes tus apuntes como referencia a núcleos que surgen en la obra y que se articulan sabiamente. Sin embargo, en esta versión me dediqué a revisar el nuevo contexto, los cambios surgidos en estos 50 años.

Entiendo que no es el capitalismo de los 70,  es otro mucho más complejo, sofisticado, con multiplicidad de opciones para prorrogar su existencia

Para entender el mundo donde está prisionero este personaje de la Segunda Avenida hay que visualizar, por  ejemplo, más de 100 mil personas muriendo de hambre diariamente.

Lo terrible es saber que no mueren por falta de alimentos ni por problemas de producción, sino de distribución  y de una acumulación  sin  precedentes. En un artículo muy interesante al respecto, el autor reflexiona que ese número equivale a un estadio de fútbol lleno que explota todos los días matando a sus ocupantes. Si eso sucediera, sería un escándalo.

Pero son más de 100 mil personas que mueren por día dispersas y solas por el mundo. No son noticia. Estamos en un capitalismo que su evolución de industrial a  financiero hace que  las necesidades humanas básicas cada vez interesen menos.

Podríamos seguir hablando de cómo hemos avanzado en la destrucción de nuestro medio ambiente, en el crecimiento imparable de la especulación, en la guerra como industria, en la crisis sanitaria que nos condujo a la pandemia, etc., etc., etc.

La pareja de Mel y Edna (mi personaje y su esposa) fueron escritos con los conflictos que provocaban los problemas del mundo hace 50 años. Los ingredientes de esos problemas se potenciaron a este presente irracional.

RS: Estuviste desocupado muchas veces en tu vida. ¿Cierto? En la última ocasión junto a todas tus compañeras y compañeros de actuación, transformando el teatro en una olla popular con una limosna del Estado y sin saber ni cuándo ni cómo podrían reabrir. También con funciones a través de plataformas visuales. Dos años después el público parado los ovaciona a sala llena. ¿Podés salir de Mel y contarnos qué pasa por tu cabeza mojada en esos minutos de aplausos cerrados?

HG: Es un momento de satisfacción muy grande que compartimos con más de 600 personas en una sala de teatro. Creo que todos disfrutamos de volver a encontrarnos y tiene casi el sentido de recompensa. Lamentablemente estoy seguro vendrán otros problemas y otras ollas populares, habrá que pasar viejas penurias para conquistar nuevos y mejores tiempos.

No tengo el optimismo de los 70 porque las derrotas fueron muchas y de consecuencias nefastas.

Será muy difícil prometerles a los niños que le dejaremos un mundo donde puedan crecer según sus virtudes. No será fácil poner la ciencia y el conocimiento al servicio de la vida mientras se invierten cifras astronómicas en investigar la forma más letal de deshacerse de los hombres y mujeres que entorpecen el camino que conduce al petróleo o al litio.

Sin eufemismos: hay que ponerle límites a este capitalismo despiadado  si queremos sobrevivir como especie.

EMPECEMOS POR ENCONTRARNOS EN EL TEATRO.

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Ficha técnica: El Prisionero de la 2da Avenida

Producción de Teatro El Galpón

  • Autor: Neil Simon
  • Director: Jorge Denevi
  • Elenco: Héctor Guido, Alicia Alfonso, Solange Tenreiro, Angeles Vázquez, Marina Rodríguez y Massimo Tenuta.
  • Funciones: sábado 21.00 h. Domingo 19.00 h.
  • Entradas: $ 500 Estudiantes y mayores de 60 años $ 250. Socio Espectacular y El Galpón libre. 2x1 con BROU y La Diaria.
  • Duración: 2 h con intervalo de 10 minutos
  • Calificación: Apto mayores 12 años
  • Inicio: 10/07/2022

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Hector Guido en el personaje de Ben. Foto del Teatro El Galpón Hector Guido en el personaje de Ben. Foto del Teatro El Galpón Hector Guido en el personaje de Ben. Foto del Teatro El Galpón Hector Guido en el personaje de Ben. Foto del Teatro El Galpón Hector Guido en el personaje de Ben. Foto del Teatro El Galpón Teatro el Galpón Teatro el Galpón Teatro el Galpón
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