En un país donde la abundancia de agua parece asegurada, Uruguay enfrenta una crisis ambiental que amenaza sus recursos más preciados. Raúl E. Viñas alerta sobre los peligros de una gestión hídrica insuficiente y un modelo de desarrollo que pone en riesgo el equilibrio ecológico.
La cuenca del río Santa Lucía, que abastece de agua potable a Montevideo desde hace más de 150 años, está al borde del colapso debido a la contaminación y al cambio en el uso del suelo. Viñas explica que "la cuenca ha sufrido embates de contaminación y cambios ambientales que afectan el régimen del agua. No es lo mismo mantener un monte nativo en las orillas de los ríos que reemplazarlo por cultivos". Estas prácticas no solo alteran el ciclo natural del agua, sino que también impactan directamente en la calidad de vida de la población.
Proyectos controvertidos a costa de la población y del medio ambiente
El gobierno uruguayo ha promovido proyectos como Neptuno, presentándolos como soluciones para garantizar el suministro de agua. Sin embargo, Viñas considera que estas iniciativas "son un gran negocio económico-financiero para empresas privadas, a costa de la población y del medio ambiente".
Además, denuncia que estos proyectos pasan por alto problemas estructurales, como la pérdida de más del 30% del agua extraída debido a la falta de mantenimiento de las redes de distribución.
Monocultivos y plantas de celulosa: Una amenaza silenciosa
La expansión de monocultivos y el establecimiento de plantas de celulosa también generan tensiones en los ecosistemas hídricos. "La contaminación de las fuentes de agua superficial, combinada con un manejo inadecuado de agroquímicos, está afectando tanto a la biodiversidad como a las comunidades rurales", advierte Viñas. A esto se suma la concentración de industrias en ríos con menor caudal, como el río Negro, que no pueden soportar la carga contaminante.
Prioridades para un futuro sustentable
Para el movimiento Unidos por un Uruguay Sustentable, es crucial replantear las prioridades en el uso del agua. "El primer uso debe ser el abastecimiento humano, seguido de la producción de alimentos. Las actividades industriales deben ajustarse a un marco regulatorio estricto que priorice el bien común", enfatiza Viñas. Asimismo, propone diversificar las fuentes de agua potable y mejorar la infraestructura para evitar pérdidas.
El impacto del cambio climático
El cambio climático agrava la situación hídrica del país. "La variabilidad climática ha cambiado el régimen de lluvias, afectando tanto la agricultura como el acceso al agua potable", explica Viñas. Este fenómeno exige una adaptación dinámica y estrategias de largo plazo para garantizar la sostenibilidad de los recursos.
Viñas subraya que "Uruguay debe priorizar el desarrollo sobre el mero crecimiento económico. No se trata de explotar los recursos a corto plazo, sino de preservar el equilibrio ecológico para las futuras generaciones". También insta a la sociedad a involucrarse más activamente en los debates sobre políticas ambientales: "Ser un buen ciudadano implica influir en las decisiones que afectan nuestro futuro".
Un compromiso compartido
La lucha por la justicia ambiental en Uruguay no es solo una responsabilidad del gobierno, sino un esfuerzo colectivo. Como dice Viñas, "el país no empieza ni termina con un gobierno; debemos planificar a largo plazo y actuar con responsabilidad". Uruguay tiene la oportunidad de convertirse en un modelo de sostenibilidad en América Latina, pero para ello es necesario tomar decisiones valientes y fundamentadas.


