El pasado sábado 21 de octubre se desarrolló en el Salón de actos de la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH) una jornada internacional denominada “Con voz propia. Reflexiones acerca del derecho a la comunicación de las mujeres privadas de libertad”. La libertad con enfoque de género.
El analfabetismo
Se dieron a conocer distintas iniciativas llevadas a cabo en contextos de encierro en Uruguay. Uno de ellos fue el proyecto “Tomar la palabra: acciones para la disminución del analfabetismo en personas privadas de libertad en Uruguay”.
La expositora fue Luisa Fernández del Ministerio de Educación y Cultura (MEC). En coordinación con la Dirección Nacional de Educación, el área de innovación educativa y el Programa Nacional de educación en Cárceles se llevó a cabo este programa, gracias a la cooperación internacional de UNESCO.
Algunos de los guarismos expuestos fueron sobre el índice de analfabetismo en cárceles de mujeres. “En Uruguay el índice de analfabetos es de menos del 2%. Sin embargo, en contextos de encierro, esos números son mucho mayores” dijo Fernández.
Se hicieron experiencias de lecto-escritura como herramienta básica para incentivar el proceso de aprendizaje. Se realizaron publicaciones con los trabajos de las internas y se formaron bibliotecas en las unidades 20 de Salto y la número 4 de Santiago Vázquez.
Una elección y un lugar
Es sabido que la situación de hacinamiento en las cárceles es caótica y es una de las mayores preocupaciones de las autoridades. El índice de ocupación es del 128%,
Más precisamente en el caso de las mujeres recluidas requería una nueva cárcel y el proyecto de construcción se hará viable a través de la participación pública privada (PPP) en un contrato a 15 años.
El recinto carcelario estará ubicado al lado de la Unidad Nº1 de Punta Rieles. Tendrá la particularidad de contar con un sector específico para la población trans, según declaraciones del director del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), Luis Mendoza.
De las 23 mujeres trans que hoy están en reclusión, algunas están en Santiago Vázquez y otras en Libertad, en sectores diferenciados, pero no específicos. Los 9 hombres trans se encuentran en la Unidad Nº 5.
Un espacio de resistencia
La artista plástica y profesora de Comunicación Visual/Arte en Educación Secundaria Flavia Fuentes es la impulsora de la publicación Pres y Diario. Contó su experiencia en el Complejo Carcelario de Santiago Vázquez (COMCAR).
“La educación en la cárcel es un espacio de resistencia”, dijo Fuentes.
Pres y Diario es un órgano de prensa nacido de un proyecto colectivo, basado en la difusión de intereses comunes y para hacer saber la condición del adentro.
“No se queda solo en el goce de la creatividad individual; es una obra de arte. Invita a pensar, a participar sobre una problemática que es de todos: las cárceles uruguayas”, agregó.
“Yo no fui”
La activista y poeta argentina María Medrano, integrante del colectivo Yo no fui, presentó su proyecto, puesto en práctica en la unidad de detención de Ezeiza.
Se trata de un centro de formación profesional, un colectivo anti carcelario. Todo comenzó con un taller literario entre las reclusas. Tuvo tal aceptación que comenzaron a anexarse otros talleres y actividades.
Hoy es un centro transfeminista donde se crean audiovisuales con las propias mujeres privadas de libertad. Es un centro de estética, serigrafía, encuadernación, y se trabaja con abogados, psicólogos, trabajadores sociales y terapeutas.
Es un ejemplo de que existe otra forma de recuperar a las infractoras que no sea la represión y el encierro. Abogan por el abolicionismo penal de las cárceles. “No deben existir, no sirven, no reforman, solo reproducen la crueldad”, explica Medrano.
En el audio que compartimos, Medrano explica cómo comenzó todo cuando tuvo que tomar declaración indagatoria a una joven infractora, nativa de Rusia.


