02 de Diciembre del 2022
Roberto Saban
Biografias ocultas de Montevideo al Sur, con Alejandra Guzmán
Los desalojos forzosos de la comunidad Afro en la Dictadura Cívico Militar
Medio Mundo. Vida Cotidiana. Doña Gregoria.
Medio Mundo. Vida Cotidiana. Doña Gregoria.
Archivo Colombo CDF

Hace 44 años un 3 de diciembre de 1978 camiones del Municipio desalojaron a la fuerza a todas las familias del Conventillo Medio Mundo y del Barrio Reus al Sur por orden de los militares golpistas. Se los llevaron lejos, a una fábrica textil abandonada, en régimen de casi de prisión.

Roberto Saban: ¿Desde cuándo y cómo surge esta investigación con las mujeres afro del grupo ¨Volver a mi barrio¨.?

Alejandra Guzmán: Fue y sigue siendo difícil dar cuenta de la magnitud del daño ocasionado, y muy importante la resistencia desde las comunidades afromontevideanas, que desde entonces han desarrollado estrategias, en pos del reconocimiento de sus derechos. Sin ellos saberlo, desde la Academia, la prensa y artistas populares que se jugaron la libertad denunciando estos atropellos. Recordemos al Grupo de Estudios Urbanos, gestado en Facultad de Arquitectura, con el Arq. Mariano Arana, dos veces intendente y legislador, como vocero en la defensa del patrimonio urbanístico, desafectado en 1979.

Conocí a las mujeres del grupo ¨Volver a mi barrio¨ cuando se gestó el grupo de trabajo interinstitucional que emitió el documento base por el cual se reclamó ante el Estado y la Organización de Estados Americanos la reparación integral de los derechos vulnerados durante la dictadura. Después de cuarenta años se animaron a hablar.

Cuando comencé a trabajar en el MUME en el año 2022, las primeras acciones que asumí fue incorporarlo  en el Proyecto Memorias Invisibilizadas, que desarrolla la Red de Sitios de Memoria Latinoamericanos y Caribeños. La particularidad de esta propuesta consistió en ser una de las pocas intervenciones, donde se presentan testimonios de las personas damnificadas.

La muestra Biografías ocultas de Montevideo al Sur, es una propuesta personal que se convirtió en un proyecto institucional del MUME. El objetivo era y sigue siendo, derribar mitos racistas, acuñados por una sociedad que se precia de inclusiva, pero que en la práctica, estigmatiza, segrega y margina las personas, que denotan rasgos físicos y culturales que remiten al pasado africano, extirpándolas saberes ancestrales y privándoles de sus prácticas. 

En vísperas del mes de la mujer, planteamos trabajar en un reconocimiento a las mujeres que sustentaron la vida en comunidades identitarias del candombe ancestral, negadas de los discursos hegemónicos, como forma de mostrar las implicancias de la interseccionalidad a las que se encuentran supeditadas a las ausencias, promoviendo  acciones emancipatorias.

Convocamos a reunión al grupo Volver a mi barrio y a la Coordinadora Nacional Afrouruguaya.  Olguita Celestino, integrante del grupo, fue la vocera y encargada de  recuperar fotografías, documentos y memorias, de las familias desalojadas. Incorporamos otros registros fotográficos de época y actuales, casi todos inéditos. 

RS:  ¿Los objetos, fotos y documentos en esta exposición que se presentó originalmene en el Museo de la Memoria y luego en la Junta Departamental de Montevideo, corresponden al acervo que las propias familias desalojadas fueron guardando? ¿Que instituciones han colaborado para este proyecto.?

SG: Se han conservado pocos recuerdos y documentos familiares. Cuando les desalojaron, les hicieron dejar sus pertenencias en custodia de la Intendencia de Montevideo, con la excusa de que el espacio-habitación sería mínimo. Nunca pudieron recuperar sus pertenencias. No obstante, tenemos más documentación y fotografías y que estamos trabajando en otros archivos, para hacer una segunda edición de la muestra.

Algunos medios de prensa y personas particulares, que poseen archivos fotográficos importantes, desestimaron apoyar nuestra iniciativa. Registros fílmicos de prensa oral, hasta ahora no hemos podido encontrar. Los medios re grababan en los mismos casettes.

Lamentablemente, seguimos repitiendo la lógica de escatimar información, práctica extendida en esferas de poder, relacionados con el período dictatorial. Existen acervos particulares que son de difícil acceso.

No podemos dimensionar y exponer los efectos devastadores en su verdadera magnitud, porque como sabemos “la información es poder”. Mal usado, pero sucede. 

La muestra fue armada dentro del ámbito del Museo de la Memoria, con recursos humanos y materiales municipales, con el apoyo de las personas derivadas por OSLA y puntuales como el taller Aquelarre.

Todo el material fue gestionado e impreso por servicios municipales. El CDF nos proporcionó algunas fotografías de archivo y algunas impresiones. El Registro Civil, partidas. La mayoría de las impresiones se realizaron en el servicio de imprenta y reproducciones de la Intendencia.    

La inauguración fue un éxito, asistieron entre 80 y 100 personas entre autoridades, representantes de las diferentes asociaciones afro, activistas, prensa y público en general.

RS:  En la recorrida filmada que acompaña la presente nota que hicimos con Olguita Celestino, jubilada de la Policía Técnica, le preguntábamos si esas familias del Medio Mundo y de Barrio Reus al Sur ¨fueron presas por ser negras¨. Te trasladamos a ti esa pregunta.

AG: Debemos aclarar algunos puntos. En todos los países del cono sur, que soportaron dictaduras, implementaron práctica de desaparición, de todo componente poblacional no blanco de los centros urbanísticos y nuestro país no fue la excepción. Por esto, resulta difícil ubicar personas afectadas directamente, han sido desperdigadas a lo largo y ancho del mundo. El racismo acumulado por factores históricos incididió de manera directa en las políticas segregacionistas del régimen imperante similares al nazismo.

En el caso de Montevideo, variadas razones desembocaron en régimen de control directo sobre el espacio íntimo-privado, de personas sin causa política alguna. Vale decir que la situación de prisión fue un hecho.  La lista de prohibiciones y controles era amplia.

En la época, los edificios de las zonas más antiguas de la ciudad, abandonados, se deterioraron hasta el colapso. La expansión se venía fomentando con el Plan Fabini sobre la franja costera de la ciudad, hacia el este del territorio nacional, para el usufructo de las elites dominantes y clase media en ascenso. Punta del Este y Piriápolis fueron dos centros en que las autoridades militares pusieron especial atención.  No en vano, según las encuestas del INE posteriores a 1996, en Montevideo, las poblaciones de elite se concentran hacia la zona de Carrasco, casi 100 % de ascendencia racial blanca autodeclarada.

No es casualidad porque, las formas de racismo prosperaron desde la incorporación de las personas afro e indígenas al sistema de clases pos abolicionista.  Desde el coloniaje, se les ha negado desde siempre el derecho a la identidad integral, las mujeres africanas y sus descendientes, han sido históricamente relegadas a tareas de servidumbre. Pasaron de esclavas a domésticas, mientras que los hombres, han sido relegados al trabajo no asalariado, en oficios, changas, y trabajo rural. En los escalafones más bajos de la administración pública. Como porteros o en tareas de mantenimiento y limpieza. Como consecuencia, condenados al desempleo. El servicio militar desde las luchas abolicionistas se instituyó como espacio de prestigio, luego una opción asalariada fija. 

La niñez también se ha visto perjudicada de igual modo. Desde tiempos coloniales se les privó del disfrute de infancia al incorporarlos en familias acomodadas para tareas domésticas. Debieron contribuir al sustento familiar. Cuidar hermanos pequeños, asumir roles de progenitores, cuidando niños de las élites criollas, hacer limpiezas, mandados, “lo que venga”. Si vemos las estadísticas y numerosos informes de la sociedad civil, las personas afro, son quienes han percibido históricamente menores ingresos, por los mismos trabajos que las personas blancas. El acceso a la educación, ha sido un techo de cristal impuesto por el racismo. La falta de medios económicos y la corta edad de ingreso al mercado laboral, impidieron la escolarización o la truncan. El acceso a útiles escolares, uniformes o por traslados excesivos en medios rurales resulta inviable. Al día de hoy, existen muchas personas mayores de edad que aún no saben ni leer ni escribir.   A pesar de estos factores negativos, en la historia afrouruguaya encontramos personas que han llegado a ser líderes notables y precursores en varias áreas. Desde profesionales, docentes, en cargos de prestigio, músicos y deportistas. Salvador Betervide, Virginia Brindis de Salas, Sara Caetano, Marcelino Bottaro, María Esperanza y Ventura Barrios, Lino Suárez Peña, Amanda Rorra, Beatriz Ramírez, Marta Gularte y Rosa Luna, Edgardo Ortuño, Susana Andrade, Oscar Montaño, etc. La lista es amplísima, pero con escaso reconocimiento fuera de la comunidad afrouruguaya.

Sumemos la imposición de la “buena presencia” como “cara de la empresa”, que aún persiste en el mercado laboral para las personas de ascendencia afro e indígena, que habilita la segregación por aspectos fenotípicos. Sin embargo, se habilita la presencia de personas afro de inmigración reciente, porque el exotismo es un factor relevante para justificar el racismo que subyacente bajo la premisa “en Uruguay las personas afro son pocas o sub-calificadas”. Es frecuente que turistas indiquen que “no hay personas afro” en Montevideo, sin embargo, se les vende el candombe como paquete turístico.

En resumen, el ascenso social, es un privilegio de la blanquitud. Se trata de factores construidos por acumulación negada. La sociedad en general, no parecería estar dispuesta a asumir la incorporación en espacios igualitarios, a personas afrouruguayas. Sin leyes de reparación, sería imposible revertir estas inequidades, generar visibilidad y romper los prejuicios, que, históricamente ha pesado sobre las poblaciones afro, indígenas y de cunas del candombe.  

RS:¿ Porque quiso la dictadura militar erradicar a los negros de sus barrios. Que surge de la investigación realizada.?

En la época, las zonas históricas de Montevideo se tugurizaron. Incidieron las consecuencias del plan director de Montevideo de los 50, con la transformación de la rambla sur hasta el boom de la construcción de principios de los 80. El quiebre de la tablita, la carestía, el congelamiento de salarios, la falta de perspectivas laborales y la liberación de precios de alquileres, incidieron en el alto porcentaje de desalojos que devinieron en el aglutinamiento de población empobrecida y marginada en edificios ruinosos, abandonados y/o sub alquilados. Las viviendas habitadas de forma colectiva, denominados peyorativamente “conventillos”, fueron estrategias que permitieron sobrellevar la situación como cooperativas de ayuda mutua.

 Las autoridades militares del momento, con el fin de liberar estos inmuebles actuaron entre moradores y propietarios. Entonces se presentaron ante la población con un discurso paternalista, disuasorio y creíble. Las evacuaciones según dijeron, tenían carácter “transitorio”.  Se comprometieron a “reparar” los inmuebles y retornarles nuevamente a sus hogares. Este hecho no es menor, porque la población en general, recuerda haberlo leído o escuchado a través de los medios de prensa. Acto seguido, demolieron Medio Mundo y Ansina.

La alta dispersión, la desaparición física, la tristeza, rabia e impotencia de los afectados, aún no ha sido superada. La situación de pobreza y marginación, a las que fueron condenadas, inciden a la hora de poder relevar sus efectos.  

Si bien podríamos extrapolar las prácticas aplicadas por el nazismo, como una forma práctica de justificar lo sucedido, a los operativos de fines de los ´70, ejecutados por decreto, debemos agregarle el componente de racismo pos abolicionista, instaurado en las américas. Pero si nos remontamos atrás en la historia, estas prácticas de desarticulación aplicadas a grupos con identidades comunes, remiten a estrategias esclavistas de las monarquías europeas aplicadas a población africana y nativas americanas.  En resumen, no podemos extrapolar paradigmas europeos a nuestro continente, como bien lo analizaran Boaventura de Souza Santos, Franz Fannon, Rita Segato, Patricia Hill Colins, Angela Davies, Romero Rodríguez, Oscar Montaño entre otros.

Para finalizar, queremos exhortar a quienes tengan información de archivo, que nos las hagan llegar para poder incorporarlas, porque son parte de la memoria, no solo de la comunidad afro, con la que la historia tiene un debe importante, sino que la historia de los conventillos ha sido y siguen siendo referencia histórica en la conformación de la ciudad de Montevideo.

 

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