10 de Agosto del 2025
Laura Manzino
Un mensaje desde el pasado: de Niemöller a Gaza
“Luego vinieron por mi…”
Desplazamiento de residentes de la Franja de Gaza durante la guerra entre Gaza e Israel 23-25.
Desplazamiento de residentes de la Franja de Gaza durante la guerra entre Gaza e Israel 23-25.
Foto: https://commons.wikimedia.org

El mensaje de un pastor que atraviesa el tiempo hasta llegar a este presente desolador, en medio de indecisiones de los gobiernos y de millones de voces que aún no se levantan en contra del genocidio palestino.

Martin Niemöller fue un pastor alemán que, durante la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en uno de los mayores críticos del régimen nazi. Si bien, había apoyado a Hitler durante los primeros años del ascenso del partido, en medio de una Alemania destruida por la Primera Guerra y por la firma de un tratado que terminó de hundir al país, pronto cambió su postura.  El aumento de la discriminación y persecución de judíos, así como de otras colectividades y partidos opositores, lo convirtió en un crítico implacable del régimen. Estuvo preso en varios campos de concentración hasta que, en 1945, fue liberado en Austria por el ejército soviético.  Al año siguiente Niemöller dictó una serie de conferencias en las que se pronunció en contra de la política belicista y del desarrollo armamentístico.  

En sus discursos, Niemöller confesó públicamente su falta de acción y la indiferencia ante el destino de muchas de las víctimas del fascismo, en los primeros años del régimen. Se refería a las persecuciones que sufrían miembros de movimientos políticos de izquierda, utilizando frases como: “No protesté” o “Preferíamos guardar silencio”.

En el sitio del Museo del Holocausto judío se lo recuerda por sus discursos, y especialmente por uno del que hay varias versiones. Según se afirma, esto se debe a que el pastor, dependiendo de las oportunidades o lugares en los que se solicitaba su presencia, iba modificando algunas palabras.

En una de esas tantas versiones afirmó:

“Primero vinieron por los socialistas, y guardé silencio porque no era socialista.

Luego vinieron por los sindicalistas, y no hablé porque no era sindicalista.

Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque no era judío.

Luego vinieron por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara en mi nombre.”

 

Lo que ocurre en Gaza

 recuerda a Los juegos del hambre.

Probablemente, si Niemöller estuviera vivo, agregaría unas palabras más a su discurso, como forma de protesta ante un nuevo holocausto: el del pueblo palestino. Pero, más allá de esta idea contrafáctica, su discurso sigue siendo un legado urgente, cuando diariamente asistimos en vivo y en directo a una masacre sistemática. En estos tiempos de eufemismos y de normalizar la masacre sobre niños, mujeres y hombres,  la académica Judith Butler, integrante de la organización Voz judía por la paz, en declaraciones para el medio digital Democracy Now!, afirmó que la expresión genocidio es la correcta porque no se está asistiendo a la muerte de civiles como un subproducto de una guerra, o sea, como parte de un daño colateral,  sino que se trata del socavamiento metódico y planificado de los medios de subsistencia, la salud, el bienestar y la capacidad de persistir. A estas expresiones se suman otras como la de la relatora de la ONU sobre los derechos humanos en Palestina, Francesca Albanese, que al igual que otros, como el obispo de Jerusalén, afirma que lo que se está dando en Gaza hace acordar a Los juegos del hambre. Con esta expresión se refieren a la zaga que lleva el mismo nombre y que relata una distopía, es decir, una sociedad futura caracterizada por el control de una elite sobre la mayoría de la población por medio del hambre y la escasez, el espectáculo de la violencia y la deshumanización de los más vulnerables, entre otros aspectos. La distopía ya está acá, aunque se esté dando a miles de kilómetros de nuestro país.

En este contexto, la mayoría de los gobiernos del mundo y la ONU misma, se muestran impotentes. En nuestro continente algunos gobiernos, entre ellos, Chile, Colombia y Brasil han sido enfáticos al respecto. Los tres han adoptado una postura activa combinando esfuerzos jurídicos internacionales, condenas públicas, respaldo a diplomacia multilateral, medidas concretas de distanciamiento y sanciones, además de declaraciones presidenciales fuertes.

En Uruguay empiezan a escucharse algunas voces del sistema político, como la del senador Oscar Andrade. Su discurso en el Parlamente fue claro y contundente al respecto, presentando cifras de niños, mujeres y hombres asesinados por las bombas o hambreados hasta la muerte.  

Pero sobre todo, son los movimientos de la sociedad civil, aquí como en el resto del mundo, incluso dentro de Israel, los que se están haciendo eco de aquellas palabras del pastor Niemöller y levantan su voz por lo ocurrido en Gaza.
En nuestro país la Coordinación por Palestina en Uruguay ha llevado adelante distintas acciones en nuestra capital y en otros puntos del país, sumándose a todas las protestas.
El próximo lunes 11 de agosto se prepara una vigilia en la Plaza Independencia que, según algunos activistas, se espera que sea masiva. El llamado a participar se hace bajo un lema que se repite a lo largo de todas las ciudades del mundo:  “¡Porque no es una guerra, no es un conflicto, es un genocidio!”