Conocí personalmente a Carlos Liscano en el 2012, acompañando a la Prof. Midori Ijima, la traductora al japonés de Eduardo Galeano, cuando le donó a la Biblioteca Nacional esos ejemplares traducidos.
Allí le pedí una entrevista personal que concretamos tiempo después, una tarde en los jardines del Museo Nacional de Artes Visuales.
Tenía 23 años cuando cayó preso por integrar el MLN-Tupamaros. Fue salvajemente torturado en los años que estuvo preso, entre 1972 y 1985. A los 36 fue liberado pero no quiso hablar ni escribir sobre esos años de su dura experiencia de la cárcel.
Sus padres habían muerto y sólo le quedaba una hermana. Sin rumbo en el Uruguay y todavía perseguido, unos amigos le pagan el viaje a Suecia donde vive varios años, primero como limpiador de un hospital psiquiatrico, luego como profesor de matemáticas así como de español.
Cinco años después de salir de la cárcel se decide y comienza a escribir sobre el lenguaje del preso, de cómo la pobreza de objetos y de la realidad fue degradando el lenguaje del detenido. Un par de años después y en solo seis días escribe "EL FURGÓN DE LOS LOCOS", donde plasma sus reflexiones sobre la perversa relación del torturador con su víctima.
“Me acerqué al abismo” comenta en algún momento de la charla. Habló sobre el camino de la violencia, como una ruta sin fin, donde uno se va hundiendo sin retorno.
Una charla apasionante que plasmé en varios audiovisuales que adjuntamos para los lectores del Portal de APU. Un hombre frontal, hipercrítico, sin concesiones, de opiniones certeras y muy agudas.
Publicó muchísimo: teatro, poesía, crónica, hizo historietas, también ejerció la docencia e hizo periodismo. Asimismo era afecto a plasmar textos en su Facebook.
Fue Premio Nacional de Literatura del Ministerio de Educación y Cultura en las categorías teatro, narrativa y poesía y también dos veces recibió el premio Bartolomé Hidalgo, que otorga la Intendencia de Montevideo.
Francia lo condecoró como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras.
Lo tradujeron en múltiples idiomas. Fue durante 6 meses Sub Secretario del Ministerio de Educación y Cultura en conflictiva relación con la Ministra de aquel entonces.
Luego Ricardo Ehrlich lo nombra director de la Biblioteca Nacional donde hace una memorable gestión entre 2010 y 2015 en los departamentos de investigación, de publicaciones y en los archivos.
Sus libretas de dibujos revelan su espíritu combativo, de denuncia, claros y categóricos. La masculinidad, la inmersión dentro de la multitud, así como la soledad de la prisión, están expresadas en la gestualidad de líneas donde la tinta negra es tratada en sus diferentes grados de intensidad, tanto con pincel como con pluma, que le dan argumento a sus personajes
En su vida escribió unos 40 libros. El último fue publicado hace apenas unas semanas bajo el título “Esperando a los tártaros: utilidad de las Fuerzas Armadas” y, pardojalmente, falleció el día en que se iba a presentar este libro.
Los audiovisuales de ese encuentro al que me refiero van adjuntos a este texto.


