26 de Julio del 2022
Roberto Saban
Dr. Juan Faroppa Fontana, presidente de la INDDHH
No aceptan ser controlados
Juan Faroppa Fontana. Presidente de la INDHH
Foto: Roberto Saban

A punto de finalizar el segundo período de 5 años en el Consejo Directivo de la INDDHH, el Dr. Juan Faroppa conversó con el Portal APU.uy

En Bulevar Artigas 1532 funciona la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo desde 2012.

Es un pequeño palacio blanco estilo Art Nouveau, construido en 1914 por el Arq. Alfredo Lavignasse -que también hizo la Residencia Ramponi, hoy el Liceo 14- y que falleció en plena construcción.

Lo terminó el Arq. Luis Seré del Campo. Fue la residencia de la familia Sáenz Gallinal hasta que en 1970 lo compra el Ministerio de Defensa e instala el Servicio de Información de Defensa (SID).

Fue desde 1976 un centro clandestino de detención y a partir de 2018 Sitio de la Memoria.

Roberto Saban: ¿Que funciones cumple la INDHH?

Juan Faroppa Fontana: ¨La Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo del Uruguay¨ tiene un mandato legal amplio, de acuerdo a la Ley 18446 de 2008, su función es de defender proteger y promover los Derechos Humanos civiles y políticos, así como los derechos sociales, económicos, culturales y ambientales.

Abarca también la nueva generación de derechos. Como por ejemplo la libertad de expresión en este mundo revolucionado de redes.

Como otras instituciones de este tipo en el mundo, nosotros estamos vinculados al Poder Legislativo, pero no dependemos de él. La Defensoría del Pueblo le informa al Parlamento el modo que el Estado cumple sus obligaciones según el orden jurídico vigente.

Eso incluye lo que está en la Constitución como aquellas leyes internacionales que en Uruguay tienen esa jerarquía de constitucional.

RS: ¿Que antecedentes históricos tiene la INDHH?

JFF: Antecedentes de buenas intenciones hubo muchos. Desde 1985 se presentaron en el Parlamento algunos intentos de crear una Defensoría del Pueblo, pero no tuvo las mayorías necesarias para ser aprobadas. Esto era porque parte del sistema político y algunos sectores de la sociedad en ese momento asociaban los DDHH solo con el terrorismo de Estado.

En esos primeros años de democracia hubo quiebres como las leyes de caducidad que impidieron abordar en profundidad el análisis del pasado reciente. Luego con los años se fue entendiendo que si bien el terrorismo del Estado sigue siendo un tema fundamental en la agenda -dado que hay cosas que no se han aclarado- hay muchos otros derechos para ser atendidos.

Hay sectores que sufren vulneración de sus derechos, como las mujeres, niños y niñas, adolescentes, la población afro, los discapacitados, la salud mental y el medio ambiente.

Con las transformaciones del sistema productivo del país, con la extensión de producciones agrarias que requieren agro tóxicos se están generando daños al medio ambiente, a las costas, al espacio público en general.

Estos son los nuevos mecanismos de contralor al Estado que se empezaron a dar en los últimos 30 años y que establecen límites a las decisiones de gobiernos democráticos que por momentos generan normas que no son adecuadas o funcionarios que no están calificados o capacitados. Esto hace que el Estado a veces no cumpla con la protección de los derechos a sus ciudadanos.

Este nuevo contralor genera recelos en algunas instituciones del Estado.

De ahí que el INDHH recibió recientemente durísimas críticas y diría hasta agravios.

Para mí eso es debido a la dificultad de aceptar controles. Hay cosas que se hacen bien, pero algunas no y hay que corregirlas.

Ahí viene lo complicado, no aceptan el cuestionamiento a ser controlados.

 

Interiores del Edificio de la INDHH Interiores del Edificio de la INDHH Interiores del Edificio de la INDHH Interiores del Edificio de la INDHH Juan Faroppa Interiores del Edificio de la INDHH Interiores del Edificio de la INDHH Interiores del Edificio de la INDHH Roberto Saban con Juan Faroppa Juan Faroppa
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