18 de Julio del 2021
Sala de Redacción
La desigualdad y la producción de carbono
Como golondrina prematura
José "Pepe" D'Elía
Foto: Rody Olivera

A fines del 2020 UNICEF afirmaba que la recuperación económica tras el COVID-19, debería ser la oportunidad para cambiar el rumbo hacia un futuro más verde. Sin embargo surgen dudas al respecto. José Mujica plantea en esta entrevista con el Portal APU.uy, la relación, no siempre visualizada, que existe entre la desigualdad y las emanaciones de carbono (CO2).

El programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advirtió que, en el 2019,  por tercer año consecutivo, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero volvieron a aumentar y se situaron en un máximo histórico.

Ese informe agregaba que, a pesar de la crisis del COVID-19, que ayudó a ralentizar temporalmente la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera en 2020, “el mundo todavía está en camino a un aumento catastrófico de temperatura superior a los 3 grados centígrados sobre los niveles preindustriales para este siglo”.

La agencia de la ONU explica que las emisiones producto del cambio de uso de la tierra representan aproximadamente el 11% del total a nivel mundial, y el grueso de esta cifra se genera en unos pocos países (los países que integran el G20 generan el 78% del total).

Allí mismo se advertía que “una acción climática más fuerte también debe incluir transformaciones en el comportamiento de consumo del sector privado y los individuos”, agregando que “alrededor de dos tercios de las emisiones globales están vinculadas a los hogares particulares”.

“Está claro que el segmento de la población con más ingresos tiene la mayor responsabilidad: las emisiones del 1% más rico de la población mundial representan más del doble que las del 50% más pobre”.

En lo referido a ese punto José Mujica, se refirió a las imposiciones de la Comunidad Económica Europea (CEE) para tratar de ayudar a España y a Italia, con un fuerte apoyo económico, en procura de asegurar el incremento de cambios energéticos que tiendan a disminuir las emanaciones de carbono.

Entiende que por un lado hay que ir pensando en medidas que mitiguen esas emanaciones y por otro lado cumplir con exigencias internacionales que se van a adaptar a las cuestiones comerciales y que van a influir en la forma de vida de la gente. “Esto tenemos que pensarlo como proceso” – dice Mujica - porque “cuánto más tiempo se demore en empezar a instrumentar esta política, mayor costo va a tener”.
En esa línea aseguró que el país necesita una ley de silvopastoreo, tecnología que definió como tratar de “conciliar el árbol con la vaca”, “toda una tecnología que hay que propender a desarrollar en el país”.


Un detalle gigantesco


“El problema ambiental puede parecer una excusa, pero es una política que se viene cada vez más, estará salpicando cada vez más las relaciones comerciales y las exigencias que se plantean” afirma Mujica. “Cada vez hay más conciencia de que estamos navegando en un barco, el planeta tierra, y que las medidas tienen que ser globales para que las consecuencias no sean catastróficas” agrega.

Entonces es válido preguntarse qué rol puede desempeñar un país pequeño como el nuestro. “Se puede pensar, con mucha razón, que las medidas que pueda tomar Uruguay son insignificantes en la magnitud del planeta, es cierto, pero lo que no va a ser insignificante son las medidas coercitivas que va a ir asumiendo el comercio mundial para obligar a tomar medidas”, afirma.


“Más que nunca hay que apelar a la ciencia, este no es un problema prescindible”.


Y de allí viajó al conflicto que se generó en Francia y que se conoció como el movimiento de los “chalecos amarillos”. En su relato hace notar que, detrás de esas movilizaciones estaba el problema del combustible y cómo todos estos temas están interrelacionados, diciendo que “hay dos fenómenos que se tocan, la desigualdad y la cantidad de carbono que se tira en la atmósfera”. A su vez, como si se tratara de vasos comunicantes se refirió a la contaminación que generan unos y otros, las responsabilidades de cada integrante de la sociedad y el temor de que se termine legislando a nivel impositivo sin discriminar a unos y otros. Ahí es donde “se  tocan” la desigualdad y las emisiones de carbono.

Las imposiciones que puedan surgir, “como el impuesto al carbono, no deberían de ser algo plano, que afecte a toda la población, sino que debería guardar una relación con la renta” y “buena parte de esos fondos que se pudieran recaudar hay que volcarlos a ayudar a cambios en el consumo energético en los hogares y en la gente más humilde” asegura Mujica.

 

Entrevista: Rody Olivera

Nota: Alvaro Pan

 

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