28 de Junio del 2026
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Las dos linternas
Marcelo Bielsa dirigiendo en Mundial 2026. Gentileza Canal 5
Marcelo Bielsa dirigiendo en Mundial 2026. Gentileza Canal 5

La primera prosa del poema de Ramón Campoamor, da título a esta nota.

El intento es el de generar una contribución para un debate sano, divulgando los mensajes publicados por una cuenta de X del Leeds United y otra de un colega argentino. Las referencias son a Bielsa y su paso en Uruguay dirigiendo a la Selección Nacional. 

Leí la publicación, y en internet, rescaté que HWICK (@LufcHwick) es una voz destacada en la comunidad del Leeds United (#LUFC) en X. Es conocido por sus agudos análisis tácticos, la cuenta debate activamente sobre las alineaciones, el rendimiento de los jugadores y la gestión del club.

Bielsa, dirigió al Club inglés desde julio 2018 a febrero 2022.

Logró un histórico ascenso luego de 16 años, para ascender a la Premier League. Dirigió durante 170 partidos. Ahora que tenemos contexto, leamos lo que dice la cuenta mencionada sobre Marcelo Bielsa.

Asi comienza su publicación:

Antes de que toda la saga de Suárez explotara, cuando públicamente volvió en contra de Marcelo Bielsa a una gran parte de Uruguay, los números hablaban por sí solos.

Antes de la ruptura: Victorias: 11 Empates: 5 Derrotas: 3

Luego Bielsa tomó la decisión que finalmente causó todo el drama. Se negó a construir el equipo alrededor de un Luis Suárez en declive, optando en cambio por avanzar hacia jugadores más jóvenes. Suárez no lo tomó bien y emprendió una campaña pública criticando a Bielsa, con varios jugadores alineándose abierta o silenciosamente con uno de los nombres más grandes del fútbol uruguayo.

Desde la ruptura: Victorias: 5  Empates: 7 Derrotas: 5

La gente señalará esos resultados y dirá que Bielsa de repente se ha convertido en un mal entrenador. No me lo trago ni por un segundo. La realidad es que una vez que tu vestuario se divide, los resultados casi siempre sufren. No importa lo bueno que sea el entrenador. Lo hemos visto suceder a lo largo de la historia del fútbol.

Las tácticas solo te pueden llevar hasta cierto punto cuando la confianza dentro del equipo empieza a desaparecer.

Lo gracioso es que incluso en medio de todo este caos, las actuaciones de Uruguay no han sido en realidad tan malas como la gente hace creer. Dominaron a Arabia Saudita con 27 tiros a 7, superaron en disparos a Cabo Verde 17 a 12, y tuvieron un partido muy parejo contra España. Estaban creando ocasiones.

El fútbol estaba ahí. Lo que no estaba era la definición y las actuaciones individuales. Algunos de los jugadores más grandes de Uruguay simplemente no han rendido. Federico Valverde, que debería estar liderando a este equipo, ha estado muy por debajo de los estándares esperados de uno de los mejores mediocampistas del mundo. Cuando tus jugadores clave no entregan en momentos decisivos, eso no es automáticamente culpa del entrenador.

El verdadero problema es que se cuestiona toda la trayectoria de Marcelo Bielsa por un periodo difícil.

Este es el mismo entrenador que transformó a Newell's Old Boys en campeones, llevó al Athletic de Bilbao a una final de la Europa League y de la Copa del Rey, derrotando al Manchester United en Old Trafford con una de las mejores actuaciones a domicilio que se hayan visto en el fútbol inglés, cambió por completo la mentalidad del fútbol chileno, logró el ascenso con el Leeds United tras dieciséis años fuera de la Premier League y dejó un legado táctico que perdura hasta hoy.

Entrenadores como Pep Guardiola, Mauricio Pochettino, Diego Simeone y muchos otros han hablado abiertamente sobre la influencia de Bielsa en su visión del fútbol. Guardiola lo ha calificado repetidamente como uno de los mejores entrenadores del mundo, a pesar de que Bielsa ha ganado muchos menos títulos. Ese respeto no surge del sentimentalismo, sino de la comprensión del fútbol.

Siempre se usa el argumento de que "no gana lo suficiente", pero el fútbol no se juzga únicamente por las medallas. Bielsa ha llevado a sus equipos constantemente más allá de lo que sus plantillas deberían lograr. No se esperaba que el Leeds dominara el Campeonato como lo hizo ni que terminara cómodamente en la Premier League tras su ascenso. No se esperaba que el Athletic de Bilbao superara a los clubes más grandes de Europa. No se esperaba que Chile se convirtiera en una de las selecciones nacionales más agresivas y emocionantes del mundo.

Los equipos de Bielsa presionan más que casi nadie, atacan con valentía, crean muchísimas ocasiones de gol y exigen a cada jugador que se sacrifique por el bien común. Sus estándares son increíblemente exigentes porque cree que nadie está por encima del equipo.

Por eso mismo ha renunciado a puestos de gran responsabilidad y ha rechazado contratos millonarios a lo largo de su carrera. Si siente que los jugadores, los dueños o los directivos no comparten sus mismos estándares, se marcha antes que comprometer sus principios. Nunca le ha interesado gestionar egos ni construir un equipo en torno a superestrellas.

Irónicamente, eso es exactamente lo que pasó con Suárez. Bielsa juzgó a los jugadores por lo que podían aportar ahora, no por lo que habían logrado diez años atrás. Estés de acuerdo o no con esa decisión, fue coherente con todo lo que Bielsa ha defendido a lo largo de su carrera.

Si Bielsa tiene alguna debilidad, es que se niega a jugar a la política. Espera compromiso absoluto, profesionalismo y humildad de todos. El fútbol moderno está lleno de personalidades arrolladoras, y a veces eso genera conflictos. Pero prefiero un entrenador que se niega a renunciar a sus principios que uno que deja que la reputación dicte la alineación.

La gente es libre de criticar las decisiones de Bielsa, pero cuestionar si es un entrenador de élite por un periodo turbulento ignora por completo más de treinta años de evidencia. A los grandes entrenadores no se les juzga solo por los trofeos. Se les juzga por el fútbol que crean, los jugadores que mejoran, los clubes que transforman y la influencia que dejan en el deporte.

Marcelo Bielsa ha logrado las cuatro cosas.

O lo entiendes o no. Fin.

Así termina su publicación esta cuenta de X en defensa del entrenador, argumentando y con evidencia, lo que el técnico argentino tiene en su haber, y que llevó a Uruguay a disputar su 5° mundial ganándole a Argentina en la Bombonera, quitándole un largo invicto en las clasificatorias y también venciendo a Brasil en el estadio Centenario luego de 22 años sin victorias y se quedándose con el invicto de 37 partidos que los norteños tenían en rondas clasificatorias mundialistas Sudamericanas. Ambos juegos los ganó Uruguay 2 a 0.

 

En otra publicación de X; Juan Francisco Miguel, periodista y contador de historias, expresa:

La experiencia de Marcelo Bielsa en Uruguay deja una enseñanza que va mucho más allá de los resultados.

Desde su llegada intentó cambiar la identidad de un equipo históricamente asociado a un fútbol de fricción y duelos físicos, para convertirlo en uno protagonista, ofensivo y capaz de jugar con la pelota al piso.

Pero el proceso encontró resistencias.

Los jugadores cuestionaron sus métodos y el nivel de exigencia, mientras que Bielsa tomó decisiones fuertes al apartar a referentes que consideraba incompatibles con su idea de juego. El propio entrenador reconoció que no había logrado cambiarles la mentalidad y asumió su responsabilidad. Sin embargo, las transformaciones nunca dependen de una sola persona.

Un entrenador puede proponer un camino, pero necesita jugadores dispuestos a recorrerlo. Y el fútbol que pregona Bielsa exige algo fundamental: futbolistas inteligentes.

No alcanza con correr y meter. Hace falta entender espacios, interpretar movimientos, tomar decisiones rápidas y animarse a abandonar hábitos profundamente arraigados. También es cierto que la personalidad de Bielsa nunca terminó de generar la confianza y la cercanía necesarias para sostener un cambio tan profundo.

Ese, probablemente, sea su gran defecto: muchas veces sus ideas convencen más que sus formas, y construir una revolución cultural también exige crear vínculos y lograr que los futbolistas se sientan parte del proceso. El gran desafío en Uruguay no fue táctico ni físico, sino cultural.

Bielsa intentó modificar una manera de entender el fútbol y se encontró con un grupo que, en gran medida, no estuvo dispuesto a sostener ese cambio. Las revoluciones futbolísticas necesitan de un entrenador convencido, pero también de jugadores inteligentes, abiertos al aprendizaje y comprometidos con una nueva idea. Sin esa combinación, cualquier transformación queda a mitad de camino.

 

También, encontré otras publicaciones que lo apoyan, pero, le dicen que debe cambiar formas y que el fútbol cambió, y, en consecuencia, él debe adaptarse.

Todo es relativo. Opinable. Elegí estas que comparto, entendiendo que - lo que algunos libremente considerarán mi reducido criterio -, podrían ayudar a pensar que cosas han pasado puertas adentro.

 

De Diógenes compré un día la linterna a un mercader

distan la suya y la mía cuánto hay de ser a no ser. 

Blanca la mía parece; la suya parece negra; 

la de él todo lo entristece; la mía todo lo alegra. 

Y es que en el mundo traidor nada hay verdad ni mentira; 

todo es según el color del cristal con que se mira.

 

Ernesto Ortiz  

https://x.com/lufchwick/status/2070781465760010582?s=48&t=eE3PdUVNo8_a1kNxOcC76Q

https://x.com/i/status/2070700567047868668