05 de Junio del 2026
Alicia Ortega
Curso de Formación Política Feminista
Los cuidados sostienen la vida, pero siguen recayendo sobre las mujeres
Los cuidados sostienen la vida, pero siguen recayendo sobre las mujeres
Docentes Sol Scavino y Jenny Segovia (De izquierda a derecha)
Fotos: Más Músicas Uruguay / FCUDELAR

La séptima clase del Curso de Formación Política Feminista organizado por Mujeres Militantes por la Igualdad abordó el vínculo entre trabajo remunerado, cuidados y participación política. Las docentes Sol Scavino y Jenny Segovia analizaron las desigualdades estructurales que atraviesan a las mujeres y reclamaron avanzar hacia una organización social más justa de los cuidados.

La organización social de los cuidados continúa siendo uno de los principales desafíos para avanzar hacia una sociedad más igualitaria. Esa fue una de las principales conclusiones de la séptima clase del Curso de Formación Política Feminista impulsado por Mujeres Militantes por la Igualdad, denominada "Trabajo remunerado y cuidados".

La instancia estuvo a cargo de la socióloga e investigadora de la Universidad de la República, Sol Scavino, y de la encargada de la Unidad Especializada en Género del Instituto Nacional de Estadística (INE), Jenny Segovia, quienes reflexionaron sobre la relación entre la división sexual del trabajo, las desigualdades de género y la participación de las mujeres en la vida pública.

Durante su exposición, Scavino sostuvo que las desigualdades de género siguen estando profundamente vinculadas a la forma en que las sociedades organizan los cuidados. Señaló que, históricamente, las mujeres han sido ubicadas en el ámbito privado y responsabilizadas por las tareas domésticas y de cuidado, lo que limita su acceso a recursos económicos, reconocimiento social y espacios de decisión.

La investigadora explicó que el trabajo no remunerado comprende las tareas domésticas, el cuidado de niñas, niños, personas mayores y personas en situación de dependencia, así como múltiples actividades que sostienen la vida cotidiana y que, pese a ser imprescindibles para el funcionamiento de la sociedad, continúan invisibilizadas y sin reconocimiento económico.

Las mujeres realizan la mayor parte del trabajo

A partir de datos de las encuestas de uso del tiempo, Scavino recordó que las mujeres aportan más de la mitad del trabajo total que se realiza en la sociedad uruguaya y concentran la mayor parte del trabajo no remunerado.

Según explicó, mientras los hombres logran que la mayor parte de su tiempo de trabajo sea remunerado, las mujeres continúan dedicando una proporción significativamente mayor de su tiempo a tareas domésticas y de cuidados sin remuneración. Esta realidad repercute en sus ingresos, sus trayectorias laborales, su salud y sus posibilidades de participación social y política.

La socióloga advirtió además que estas desigualdades se profundizan entre las mujeres de menores ingresos, quienes registran las mayores cargas de trabajo no remunerado y cuentan con menos posibilidades de acceder a servicios de cuidado o contratar apoyos externos.

Una cuestión económica y política

Por su parte, Jenny Segovia abordó el tema desde la perspectiva de la economía feminista y destacó que los cuidados sostienen la vida y hacen posible el funcionamiento de la economía, aunque tradicionalmente no sean reconocidos como parte de ella.

"La economía feminista plantea que antes de producir mercancías hay que producir y sostener personas", explicó. En ese sentido, sostuvo que los cuidados permiten la existencia de la fuerza de trabajo, la educación, la ciudadanía y todas las actividades económicas, pero continúan siendo tratados como un recurso gratuito e inagotable basado principalmente en el trabajo de las mujeres.

Segovia señaló además que existe una contradicción estructural: el sistema económico necesita permanentemente los cuidados para reproducirse, pero al mismo tiempo procura minimizar los recursos destinados a ellos, generando una creciente crisis de cuidados.

Entre los factores que alimentan esa crisis mencionó el envejecimiento poblacional, la reducción del tamaño de los hogares, la insuficiencia de servicios públicos y las dificultades para compatibilizar empleo y responsabilidades familiares.

Sin cuidados no hay democracia plena

Uno de los aspectos centrales de la clase fue la relación entre cuidados y participación política. Las expositoras coincidieron en que las responsabilidades de cuidado limitan las posibilidades de las mujeres para militar, ocupar cargos de representación, participar en organizaciones sociales o acceder a espacios donde se toman decisiones.

A lo largo de la jornada, las docentes coincidieron en que el cuidado debe ser entendido como un derecho humano y una responsabilidad colectiva que involucre al Estado, las familias, las comunidades y el mercado.

La clase cerró con un intercambio entre las participantes sobre el reconocimiento del trabajo no remunerado, la necesidad de fortalecer las políticas públicas de cuidados y los desafíos que aún persisten para construir una sociedad más justa e igualitaria.

 

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