En un contexto de agresión externa y crisis regional, la viceministra Albanys Montilla planteó que la respuesta del proceso bolivariano no se sostiene en liderazgos individuales, sino en la organización popular. Desde una perspectiva feminista, destacó el rol de las comunas, los cuidados y la equidad de género como ejes centrales de una alternativa política en construcción.
Durante el seminario virtual “Geopolítica en un mundo en caos”, organizado por SINTEP, la viceministra de Movimientos Sociales de Venezuela, Albanys Montilla, ofreció una intervención donde articuló geopolítica, organización popular y feminismo como claves para comprender el momento actual del proceso bolivariano.
Lejos de centrarse únicamente en el conflicto internacional, Montilla puso el foco en la dimensión interna de la resistencia, destacando que el proyecto político venezolano no depende de figuras individuales, sino de una construcción colectiva en permanente disputa.
“El proyecto no reposa en una individualidad, reposa en el pueblo”, afirmó, al analizar tanto la figura de Hugo Chávez como la de Nicolás Maduro, señalando que los liderazgos se construyen en tensión con las contradicciones sociales, políticas y económicas.
Uno de los aspectos más relevantes de su exposición fue la incorporación de una lectura feminista del proceso político, donde vinculó la construcción de sujetos políticos con la conciencia de género. Montilla retomó una idea clásica del feminismo —“no se nace mujer, se llega a serlo”— para explicar que los liderazgos también se construyen en disputa histórica. En ese sentido, trasladó esa lógica a la política: los sujetos revolucionarios no son dados, sino que se forman en el conflicto y la práctica.
Desde esa mirada, planteó que el feminismo en Venezuela no puede separarse de la organización territorial ni de la lucha por transformar las condiciones materiales de vida. La funcionaria destacó el papel de las comunas como núcleo de construcción política y social, pero también como espacio donde se materializan prácticas feministas concretas.
En particular, señaló avances en: la creación de “casitas moradas”, espacios comunitarios de atención, cuidado y acompañamiento para mujeres, el desarrollo de proyectos con enfoque de economía feminista, orientados a la autonomía económica la incorporación de la equidad de género en la planificación territorial y urbana “¿Quién cuida a las cuidadoras?”, planteó como una de las preguntas centrales que atraviesan estas políticas, cuestionando la invisibilización histórica del trabajo de cuidados.
Asimismo, explicó que las discusiones sobre servicios básicos —agua, energía, vivienda— deben incluir necesariamente una perspectiva de género, ya que impactan directamente en la vida cotidiana de las mujeres.Montilla subrayó que el modelo comunal busca ir más allá del Estado tradicional, proponiendo una forma de gobernanza donde las comunidades organizadas deciden, gestionan recursos y ejecutan proyectos.
En este marco, destacó que las propias comunidades definen sus prioridades, rompiendo con la lógica burocrática estatal.“No es un funcionario desde una oficina el que decide, es el territorio el que planifica su propia vida”, explicó.
Un proceso en disputa
En relación al contexto geopolítico, Montilla reconoció que Venezuela enfrenta fuertes presiones externas, pero rechazó las lecturas que plantean una pérdida de soberanía o una “entrega” del proyecto político. Advirtió que muchas de esas interpretaciones responden a narrativas mediáticas y llamó a analizar la realidad venezolana desde una mirada crítica y situada.
“Nos negaron incluso el derecho a defendernos”, afirmó al referirse a los hechos recientes, subrayando la complejidad del escenario y la imposibilidad de respuestas tradicionales ante operaciones de intervención directa.
Hacia el cierre, Montilla puso el foco en las juventudes como actor clave para la continuidad del proceso político y la profundización de estas transformaciones. En ese sentido, planteó que tanto el feminismo como la organización popular deben seguir construyendo espacios de formación, participación y articulación regional.
“Los gobiernos pasan, pero los pueblos quedan”, afirmó, reivindicando la necesidad de fortalecer los vínculos entre movimientos sociales de América Latina.


