26 de Septiembre del 2021
Alvaro Pan Cruz
Barbarie en Iquique, Chile
El calvario de los migrantes en Chile y en el mundo
Quema de pertenencias de los migrantes por grupos xenófobos
Foto: redes sociales

La situación de los migrantes en Chile es una realidad que expone una situación que se vive no sólo en esa nación, sino en muchos lugares del mundo. La intolerancia, la xenofobia, el odio insuflados desde sectores supremacistas, convierten la vida de las personas más humildes en un eterno sufrimiento. Son la excusa de un sistema que pretende convertirlos en enemigos de sus iguales.

El 6 de junio de este año el gobierno chileno expulsaba de su país a 56 migrantes venezolanos, detenidos en la capital Santiago, en Antofagasta y en Tarapacá. “Observamos con indignación cómo niños pequeños ingresan a despedirse de personas migrantes que serán expulsadas colectivamente”, afirmaba entonces el Servicio Jesuita Migrante. Este fin de semana se produjo un hecho lamentable, originado en la máxima racista de “ordenar la casa”, concepto que define a la agenda de reforma migratoria impuesta por el actual gobierno de Sebastián Piñera.

En aquella ocasión, hace tres meses, el secretario ejecutivo del Movimiento de Acción Migrante (MAM), Eduardo Cardoza (uruguayo-chileno) manifestaba la gravedad de la situación considerando que organismos internacionales como la ONU han condenado estas expulsiones masivas.

“Las expulsiones no resuelven ningún problema. No van a detener los flujos migratorios. Esto de las expulsiones tiene que ver más con mostrar la utilización de la migración desde un punto de vista político y mostrar que se está haciendo algo, pero se está engañando a la gente, porque las expulsiones no significan una política migratoria, ni modificar la situación real”, afirmaba Cardoza en entrevista publicada por diario UChile

“Lo que se está haciendo es normalizar la violación de los derechos humanos del otro. Le quitamos todos los derechos porque pasó por un paso no habilitado. Eso es una política racista”, afirmaba Cardoza.

En esta ocasión, una nota publicada en Le Monde Diplomatique el sábado, afirma que: “faltando a su palabra, este gobierno hoy reafirma y cierra el ciclo represivo de una política antinmigrante que busca adherentes a partir de un discurso populista que promueve el odio hacia el migrante y ejecuta expulsiones masivas, desalojos, o detenciones, todas argumentadas en el supuesto peligro y amenaza que la población migrante representaría para nuestra sociedad”.

En esta nota, escrita por el propio Cardoza junto con María Emilia Tijoux, y Constanza Ambiado, se afirma que “para que esta política tenga el efecto que el gobierno busca, es necesario que los medios de comunicación oficiales como canales de TV, radios y periódicos acordes con sus propósitos, participen y pongan en pie los mandatos del gobierno desde una campaña mediática que supone un interés por resguardar a Chile de quienes “lo invaden, lo inundan, lo hacen peligrar”, esgrimiendo a la irregularidad migratoria -que generalmente y contra toda norma internacional llaman “ilegalidad”- que las mismas políticas han construido, como la causa de los problemas de los(as) chilenos”.

 

Las comunidades migrantes son generalizadas en torno a características negativas que precisan de la mentira y de la exageración de políticos y comunicadores sobre sus formas de vida, con el propósito de diabolizar sus existencias y dar luz verde a potentes discursos de odio que por una parte obstaculizan la acogida en las instituciones y por otra se insinúan violenta o sutilmente en los discursos cotidianos.

 

Los hechos ocurridos la semana pasada en un campamento en Tocopilla fueron la antesala de lo que ocurrió el sábado en Iquique, donde grupos xenófobos realizaron una manifestación y quemaron pertenencias de un grupo de un centenar de migrantes que acampaba en esa zona.

Los manifestantes anti migración prendieron fuego a las carpas y las pertenencias de las familias que estaban a la espera de una respuesta humanitaria de parte del Estado y la información es que esas expresiones de odio estuvieron incentivadas desde sectores de extrema derecha.

Más de 100 efectivos policiales cerraron las calles para sacar a las personas, en un operativo que fue ampliamente difundido en medios de prensa masivos, principalmente la televisión, donde, según los autores del artículo se invita “a ‘expertos’ (que) buscan cuñas en todos los rincones. La sed es grande y hay que dar de beber a ese discurso que se nutre de las discriminaciones y de la ignorancia”.

“Plaza Brasil es un lugar público donde las policías permiten hacer visibles estas escenas donde se arma el teatro mediático: no hay muros, hay carpas, no hay espacios privados pues es una plaza, no hay posibilidad alguna de ocultar los sufrimientos que se portan cuando se tiene la condición de migrante en Chile. Crece así la desesperación ante tanta puerta cerrada. Ante una vida imposible” agrega el trabajo mencionado.

Luego se vieron imágenes en que algunos ciudadanos advierten a los Carabineros que hay un niño que quedó solo, ya que sus padres fueron detenidos por defender sus pertenencias.

“El racismo en Chile se comprueba una vez más en estas situaciones que se suman a tantas otras donde las vidas de las personas migrantes parecen no importar. Las organizaciones migrantes anunciaron lo que sucedería el mes de febrero y entregaron propuestas que nunca fueron respondidas. Dejaron que las situaciones continuaran hasta ahora, faltando poco para las elecciones y donde nuevamente se escucha la voz de este gobierno para anunciar nuevas expulsiones”, se afirma en la nota que culmina con un llamado de desesperación: “No es posible que las personas teman vivir en Chile. La vida debe ser posible”.