15 de Febrero del 2022
Alvaro Pan Cruz
El Decreto 38/022 regula el trabajo en el medio rural
La falta de formación y capacitación de los trabajadores no contribuye a generar un cambio cultural
Marcelo Amaya - Dirigente de UNATRA
Foto: Rody Olivera

El Poder Ejecutivo presentó el Decreto 38/022 que establece un “protocolo genérico para trabajo en condiciones adversas en el medio rural”. Al respecto, la Unión Nacional de Asalariados, Trabajadores Rurales y Afines (Unatra) si bien reconoce “las virtudes de la norma”, propone ajustes en aspectos fundamentales.

La norma, denuncian los trabajadores, se refiere a los fenómenos meteorológicos de diferente forma: “condiciones climáticas, factores meteorológicos, fenómenos meteorológicos”, lo cual entienden que puede “generar la duda de si la intención es referirse a cosas diferentes”. Por ese motivo UNATRA propone usar la expresión “fenómenos meteorológicos”.

Y define a esos “factores meteorológicos ‘adversos’ como todos aquellos que pueden poner en riesgo la integridad física e incluso la vida de los trabajadores” y que “esencialmente son cinco: lluvias (y con estas también las crecidas de los cauces que pueden generarse), viento, temperaturas extremas, granizadas y tormentas eléctricas”.

También hacen notar que en el decreto se eliminaron “dos indicadores objetivos de riesgo” como son el tener que cruzar cauces de agua cuando esta alcanza la altura de la rodilla del caballo y la referencia a la velocidad del viento de 60 kilómetros por hora. Dichos indicadores se suplieron por “referencias genéricas, dejando la determinación del riesgo a discreción del empleador” denuncia el sindicato.

El Portal APU.uy conversó de estos temas con Marcelo Amaya, trabajador rural, integrante del  Sindicato Único de Trabajadores del Arroz y Afines (SUTAA) y delegado ante la UNATRA.

 

La falta de capacitación como un hecho grave

En el decreto, explica Amaya, se habilita a que el trabajador tenga que cruzar cauces crecidos, simplemente con un chaleco salvavidas. Y ahí, además, hace notar una contradicción cuando se refiere a las temperaturas extremas.

Posteriormente agrega otro elemento que considera "bastante grave" y es que el Decreto no tenga en cuenta la formación y la capacitación de los trabajadores, con lo que no contribuye a generar un cambio cultural y tampoco “a que la normativa aterrice verdaderamente en los territorios”.

Por otra parte el sindicato hace una evaluación del decreto cuando prioriza los costos de los bienes del empleador. Amaya afirma que la salud y la vida no tienen precio y la aplicación de una normativa no puede estar ligada a un coste económico, por lo que considera que debería sacarse ese tema del texto del documento.

En otro pasaje recordó que fue la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (INDDHH) la que atendió las denuncias de los trabajadores rurales y que decidió tomar de oficio el tema del trabajo a cielo abierto sobre el que existía un vacío legal.

Y lo vinculó a la presentación de la denuncia de falta de voluntad de diálogo por parte de los empleadores, denuncia que expusieron ante la Comisión de Legislación del Trabajo. “Frente al borrador que presentamos los trabajadores (…) 16 puntos y no tuvo una respuesta por parte del sector empleador”. Como tampoco se han expresado, hasta ahora, con respecto al texto del Decreto agregó.

 

Aislamiento y Represión

Al mencionar las dificultades que tienen los trabajadores rurales para sindicalizarse, hizo referencia dos aspectos que no contribuyen a lograrlo, el aislamiento y la represión.

Y explica que, en el caso de la mujer rural, la situación laboral es aún más precaria y el sindicato ha tenido que intervenir ante desconocimiento de la ley de ocho horas y en casos de represión sindical. Agrega que en muchos lugares de trabajo no les proporcionan baños químicos. Pero es aún peor cuando tiene que “ejercer el rol de madre” y todos los aspectos referidos a la maternidad afirma Amaya en esta entrevista.

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