El 3 de enero de 1990 el general Manuel Noriega, al frente del gobierno de Panamá, se entregó a las fuerzas de ocupación de los Estados Unidos. Este 3 de enero de 2026, 36 años más tarde la historia se repite con similitudes y diferencias, en Venezuela.
Según Vinícius Veira "Se trata de una nueva fase de intervencionismo, con objetivos económicos muy claros, especialmente el control de las reservas de petróleo, y no la promoción de la democracia".[i]
Veira es profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Armando Álvares Penteado (FAAP) y de la Fundación Getulio Vargas (FGV), en Sao Paulo, Brasil.
Este analista considera que el bombardeo contra Venezuela y la anunciada captura de su presidente, Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos responden a una lógica de intervencionismo clásico orientado al control estratégico del petróleo, ahora ejecutado mediante operaciones militares quirúrgicas y tecnologías del siglo XXI.
Agregó que “Se trata de una nueva fase de intervencionismo, con objetivos económicos muy claros, especialmente el control de las reservas de petróleo, y no la promoción de la democracia. Es una mezcla del intervencionismo clásico con drones, inteligencia y operaciones de precisión del siglo XXI, incluso sin autorización del Congreso estadounidense".
Al recordar la invasión de Panamá de 1989, cuando fuerzas estadounidenses capturaron al entonces gobernante Manuel Noriega aseguró que “en Panamá hubo una invasión amplia, pero era un caso muy específico, porque el país contaba con bases estadounidenses y un peso estratégico central en la región", explicó.
En opinión de Vieira Washington retoma una lógica inspirada en la Doctrina Monroe de 1823. "Es la combinación de los principios de Monroe con la visión política de Donald Trump: América para los americanos. En este caso definió el accionar de Estados Unidos como un "intervencionismo quirúrgico", debido a que "no son invasiones masivas como en el siglo XX. Son acciones puntuales, de bajo costo militar para Estados Unidos, pero con grandes efectos políticos en América Latina".
"En este caso, el objetivo no es llevar democracia, como se argumentaba en el pasado, sino asegurar intereses estratégicos, especialmente energéticos", explica.
Expuso además un hecho que resulta por demás preocupante y es que "los países de la región no tienen cómo enfrentar militarmente a Estados Unidos, y el derecho internacional viene siendo vulnerado desde hace mucho tiempo". Esto implica, según surge de su análisis, que los Gobiernos latinoamericanos deberían buscar estrategias y agendas comunes para reducir riesgos.
La mirada del New York Times[ii]
En su edición del sábado 3, este medio norteamericano expresa que "si existe una lección primordial de las relaciones internacionales estadounidenses del siglo pasado, es querer intentar derrocar incluso al régimen más deplorable puede empeorar las cosas. Estados Unidos pasó 20 años sin conseguir crear un gobierno estable en Afganistán y sustituyó una dictadura en Libia por un Estado fracturado. Las consecuencias trágicas de la guerra de 2003 en Irak siguen persiguiendo a Estados Unidos y al Medio Oriente. Quizá lo más relevante sea el hecho de que Estados Unidos ha desestabilizado esporádicamente países latinoamericanos, como Chile, Cuba, Guatemala y Nicaragua, intentando derrocar a un gobierno por la fuerza.Trump aún no ha ofrecido una explicación coherente de sus acciones en Venezuela. Está empujando a nuestro país hacia una crisis internacional sin razones válidas. Si Trump quiere argumentar lo contrario, la Constitución establece lo que debe hacer: acudir al Congreso. Sin la aprobación del Congreso, sus acciones violan la ley de Estados Unidos".
La geopolítica a la orden del día
La geopolítica está muy presente y el mundo mira lo que pueda ocurrir con dos gigantes como China y Rusia, pero puede haber también otros actores interesados en una posible intervención en el continente.
China condenó las acciones de Estados Unidos afirmando que amenazan "la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe". En un comunicado del ministerio de Relaciones Exteriores, se afirma que "China está profundamente conmocionada y condena enérgicamente el uso flagrante de la fuerza por parte de Estados Unidos contra un Estado soberano y su acción contra su presidente”. Y agrega que “tal comportamiento hegemónico de Estados Unidos viola gravemente el derecho internacional, infringe la soberanía de Venezuela y amenaza la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe. China se opone firmemente a ello".
En tanto el ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, a través de su vocera, María Zajárova, condenó “enérgicamente estos actos” al tiempo que exigió “estabilidad y respeto a la legalidad en el ámbito marítimo”. Hace pocos días, con motivo del fin de año 2025, el presidente ruso, Vladimir Putin, envió un saludo a su par Nicolás Maduro expresando que Venezuela “se enfrenta a una presión externa sin precedentes, “Quisiera reiterar nuestra solidaridad inalterable con el pueblo de Venezuela (…) así como nuestra disposición a continuar trabajando en estrecha colaboración sobre los temas actuales de la agenda bilateral e internacional”.
El politólogo argentino Andrés Malamud, investigador principal en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa, publicó en su cuenta de Instagram tres aspectos de esta invasión:
- “EEUU está bombardeando Venezuela. La evacuación anticipada de diplomáticos rusos refuerza la sospecha de un acuerdo: Venezuela para EEUU, Ucrania para Rusia. Europa y América Latina la miran de afuera”.
- “Maduro está en vuelo. Su lugar de desembarco indicará si traicionó o fue traicionado”.
- Bombardeo y extracción, ni tropas en el terreno ni guerra sin fin. Por ahora Trump logra conciliar su visión geopolítica con su base de apoyo doméstica”.
A todo esto el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que altos funcionarios estadounidenses, incluyendo al secretario de Estado, Marco Rubio, y al secretario de Defensa, Pete Hegseth, trabajarían con un “equipo” para ayudar a dirigir Venezuela. “Durante un tiempo, en gran parte serán las personas que están justo detrás de mí. Nosotros vamos a dirigirlo. Vamos a recuperarlo”, dijo Trump en su club Mar-a-Lago. Al referirse a las personas que estaban con él se refería a Rubio, Hegseth y también al presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine.
En tanto los países de la región reaccionaron en forma dispar; hubo un pequeño puñado de manifestaciones de rechazo, algún clapper y muchos silencios.
[i] Entrevista concedida a https://spanish.xinhuanet.com/ la agencia de noticias oficial de la República Popular China.
[ii] https://www.nytimes.com/es/2026/01/03/espanol/opinion/trump-captura-maduro-venezuela.html


