El 26 de octubre se celebró en el salón de Eventos especiales del Palacio Legislativo, el Día de la mujer palestina. La actividad, organizada por la Embajada de Palestina en Uruguay, contó con la participación de voces de mujeres palestinas y uruguayas, y fue acompañada por parlamentarios, diplomáticos, integrantes del Poder Ejecutivo y de diversas organizaciones sociales.
Entre el público participante estuvieron el recientemente nombrado embajador de Uruguay para Palestina, Marcos Carámbula, la subsecretaria del Ministerio de Educación y Cultura, Gabriela Verde, e integrantes de la Coordinación por Palestina y de Judíxs contra el genocidio palestino Uruguay.
El evento fue moderado por la periodista Maite Sarasola, quien comenzó dedicando el encuentro en “homenaje a la resiliencia de la mujer palestina, a pesar de los constantes desafíos” que enfrenta cotidianamente, de los miles de desplazamientos y asesinatos, y de la falta de derechos que cada día debe conquistar.
Y dejó planteada una pregunta, para enmarcar la actividad: “¿Qué desafíos plantea la defensa de los derechos de las mujeres palestinas?”.

Xavier: “Una ocupación no tiene efectos neutros"
La primera en tomar la palabra fue la directora de InMujeres, Mónica Xavier, que se desmarcó de sus roles institucionales. “No vengo a hablar en nombre de las mujeres palestinas, están ellas aquí. Vengo a hablar como militante de la causa de la liberación de Palestina, una causa que sigo desde bastante antes de ocupar los espacios que ocupo”, declaró.
Y además, destacó “la desigualdad estructural” que padecen las mujeres, no solo las palestinas. “Ningún país del mundo alcanzó la igualdad de género”. Particularmente en Palestina, relató, “hay familias que limitan el acceso de mujeres a las escuelas”. Pero no porque haya una ley que lo prohiba, sino por el peligro de tener que acudir a los checkpoints.
También destacó la violencia que padecen las mujeres bajo un régimen de ocupación, y consideró que este “no tiene efectos neutros”. “La violencia entra a las casas. Donde hay ocupación prolongada, entra la violencia en los hogares; no se queda afuera, circula hacia adentro, y el último eslabón de esa cadena es la mujer”, sentenció.

Al-Masri: impulso a una mayor representatividad femenina en el Parlamento
Luego intervino a través de una grabación, la ex ministra de Asuntos Exteriores de Palestina, Majida Al Masri. En su discurso, destacó las violencias y vulneraciones que atraviesan las mujeres palestinas en su particular situación de ocupación.
"Desde el inicio del conflicto palestino-israelí, la mujer palestina ha continuado su lucha junto a todos los miembros de nuestro pueblo por la libertad, la independencia y el derecho a la autodeterminación, y por un Estado independiente y soberano en todos los territorios palestinos ocupados en 1967, con Jerusalén como su capital, y el derecho de los refugiados al retorno, según las resoluciones internacionales. También continúa su lucha y labor social para lograr los derechos políticos, económicos y sociales de las mujeres palestinas", señaló.
Entre los horrores a los que son sometidas las mujeres palestinas, se suma la "persecución y detención de activistas, niñas, estudiantes universitarias y activistas de la sociedad civil, quienes son objeto de graves violaciones, incluyendo acoso sexual durante su arresto e interrogatorio. También se les priva de necesidades básicas y visitas familiares".
"Actualmente, hay 99 mujeres encarceladas, entre ellas dos menores, tres mujeres embarazadas y 25 detenidas administrativamente sin juicio. Asimismo, hay mujeres encarceladas de la Franja de Gaza, sobre las cuales no se dispone de información".
Al-Masri forma parte de la Unión General de Mujeres Palestinas, que inviste la vicepresidencia de la Federación Democrática Internacional de Mujeres, así como la vicepresidencia de la Unión de Mujeres Árabes.
La ex ministra de Asuntos Sociales de Palestina dijo que estaban trabajando "por una legislación justa" en áreas económica, profesional y política, impulsando que las mujeres políticas tengan mayor representatividad en los órganos legislativos locales de acuerdo a la normativa que establece que de cada tres cargos en el Parlamento palestino, uno sea ocupado por una mujer.
Jallad: "El verdadero papel de la mujer es preservar la identidad y la cultura"
Otra de las voces palestinas fue la de Lujain Jallad, esposa del embajador de Palestina en Uruguay, que estuvo presente en la mesa. "En el Día de la mujer palestina, reflexionamos sobre los desafíos comunes que enfrentan las mujeres en todo el mundo, solo para verlos multiplicados cien veces por las adversidades que la ocupación impone a las mujeres palestinas; adversidades que nacen de sus prácticas fascistas contra el pueblo palestino en general y contra las mujeres en particular".
Además, dijo que "el verdadero papel de la mujer es preservar la identidad y la cultura" en cualquier sociedad, en actos sencillos o más complejos, como narrar una historia a su hijo recordando la cosecha de aceitunas, o escribir un artículo.
Más adelante, se refirió a lo que implica ser "mujer palestina y esposa de un diplomático", y que asume la misión que comparten las mujeres de "preservar nuestra humanidad frente a un enemigo inhumano y fascista que ataca no solo la vida de mi pueblo, sino también a mi identidad y mi cultura".
Y culminó reflexionando acerca de ser mujer palestina. "Somos las mujeres de Palestina, hijas de esta tierra. La protegeremos, y la brutalidad de nuestros enemigos no podrá quebrantarnos. Criamos generaciones que siembran, aman y construyen, dando continuidad al legado de nuestra historia cananea, árabe y profundamente humana".

Qumsiyeh: las mujeres "somos quienes preservamos gran parte de nuestra identidad"
Una de las voces más destacadas fue la de la abogada Rasha Qumsiyeh, una mujer nacida en Palestina, que se enfrentó a la diáspora teniendo que vivir varios años en Perú, Estados Unidos, y desde hace tres años, en Uruguay. Sin embargo, siente que está “en casa” cuando vuelve a Palestina. Y a pesar de ser esa su tierra natal, solo se le permite volver “con un permiso”.
Además, recordó “una frase sionista” que pretendía instalar “una idea falsa” en la sociedad: “Los viejos morirán y los jóvenes se olvidarán”. Para Qumsiyeh, “nada más lejos de la verdad”, y afirmó: “Somos millones, que anhelamos volver a Palestina”.
Durante su intervención, resaltó el dolor que atraviesa desde pequeña. “Todo lo que amamos está en constante amenaza de ser extinguido”. Esta sensación le hizo comprender desde muy pequeña que era imprescindible sostener una “resistencia cultural”.
En esa resistencia, el papel de la mujer es destacado. “¿Quiénes sostienen esta memoria de generación en generación? Somos nosotras quienes preservamos gran parte de nuestra identidad”, resaltó.
Las mujeres palestinas sostienen el idioma árabe en la diáspora dentro de sus hogares con sus hijas e hijos, y le muestran “la otra cara de Palestina, no únicamente lo que se ve en las noticias”.
“Somos mucho más que nuestro dolor. Somos resistencia, somos fortaleza y somos ganas de vivir y sobrevivir. Pueden alejarnos de nuestra tierra, pero no pueden alejarnos del amor y los lazos ancestrales de nuestra tierra”, concluyó.
Abrascinskas: “Es imposible ser feminista y no estar sentada en esta mesa"
Por su parte, la senadora Lilián Abrascinskas llamó la atención del público sobre los cuestionamientos a la realización de la actividad, resaltando que “hubiera sido inexplicable que este parlamento no hubiera abierto sus puertas hoy”.
Días atrás, el anuncio de esta actividad que tenía como finalidad conmemorar y dignificar a la mujer palestina, fue señalada por legisladores de la oposición. Hubo incluso declaraciones públicas del embajador de Israel, Eldad Hayet, y del Comunidad Judía Uruguaya (CJU), contrarios a la iniciativa.

Para la senadora hay más que un señalamiento a pronunciarse a favor del pueblo palestino. “Cada vez que vamos a hablar de la situación de las mujeres en general, son voces que se levantan a cuestionar si tenemos derecho de hacerlo”, apuntó.
Y en el mismo sentido, agregó: “Son los cuerpos de las mujeres y de la progenie los que se convierten en su principal objetivo. Es imposible ser feminista y no estar sentada en esta mesa”.
“Nos sentimos hoy palestinas porque a la hora de denunciar el horror del poder patriarcal, en esa región se ha alcanzado el nivel más perverso”, apuntó.
Y afirmó que “la lucha por nuestra emancipación está absolutamente ligada a la lucha por la emancipación de nuestros pueblos. No se alcanzará nunca la libertad de las mujeres si no es alcanzada la libertad y emancipación de los pueblos”.
Las mujeres “nos levantamos hoy como el reservorio de la humanidad que realmente puede cambiar este mundo y hacer otro mundo posible”.


