“Tengo que contarte algo muy triste”
Denunciar a genocidas es algo muy duro para las víctimas pero es difícil imaginar cuánto más lo será para los familiares que compartieron parte de su vida con uno de ellos, ignorando su condición de tal. Esto es lo que cuenta el colectivo Historias Desobedientes, la memoria de familiares que debieron afrontar esa realidad con los costos personales, familiares y sociales que eso conlleva.


