09 de Enero del 2023
Alvaro Pan Cruz
Brasil y sus encrucijadas
Respaldos y silencios
Acto en Río de Janeiro contra Golpe de Estado
abril 2016
Foto: https://www.flickr.com/photos/brasildefat

El intento de golpe de Estado que los “bolsonaristas” llevan adelante en Brasil está lejos de resolverse y si bien hay apoyos, también hay silencios elocuentes y preocupantes.

En abril de 2016 escribí una nota referida a la situación que se vivía en ese entonces en esa misma nación y por hechos similares a los que ahora acontecen. La misma estaba referida a la situación que debía enfrentar la entonces mandataria brasileña, Dilma Rousseff.

En ese entonces la situación derivó en un golpe de Estado urdido con enmarañada paciencia por parte de varios sectores de la población que, con poderosos intereses económicos y políticos, se valieron de los medios de comunicación hegemónicos y de las noticias falsas sembradas en el terreno siempre fértil de las redes sociales, para crear una convicción, no suposición, de la corrupción del gobierno del Partido de los Trabajadores (PT).

En esa misma nota me introducía, además, en los perjuicios derivados de las alianzas que el PT había tejido con sectores más conservadores, menos progresistas, y que le estaban generando fisuras en la interna del gobierno, las que posteriormente derivaron en los procesos que apartaron a Dilma Rousseff del gobierno y posibilitaron la asunción de Michel Temer.

Un país ya polarizado producto de los mensajes confusos y falaces de esos mismos medios hegemónicos y, fundamentalmente, de las redes sociales crearon una ruptura social aun dentro de los sectores más desposeídos. Por un lado quienes ven en el PT la esperanza de una vida más digna, y los que creen que ese mismo partido político y “la izquierda”, presentada como una entelequia, que no utopía, es la causante de todos sus males.

El 8 de enero, apenas una semana después de haber asumido Luis Inacio “Lula” da Silva, se produce esta asonada que está debidamente consignada en la nota del periodista Víctor Manuel en este mismo Portal Apu.uy:

https://apu.uy/noticias/repudio-internacional-ante-ataques-la-democracia-y-la-decision-popular-en-brasil

por lo que no vamos a reiterarnos en los detalles de cómo fueron los hechos de esa jornada.

 

Los respaldos, los silencios

Inmediatamente los respaldos internacionales se sucedieron, tanto de la región como del resto del mundo. Los presidentes de Argentina, Alberto Fernández: de Chile, Gabriel Boric; de Colombia, Gustavo Petro fueron inmediatos. Desde Estados Unidos el presidente Joseph Biden, así como el francés Emmanuel Macrón, también respaldaban al gobierno electo y al presidente Lula.

La Cancillería de Uruguay y el presidente Luis Lacalle Pou repudiaron los hechos y respaldaron a la democracia, sin embargo el nombre de Lula no aparece en los comunicados oficiales. No se respaldó al presidente de Brasil. Obviamente no se trata de un error diplomático, sino de una postura que genera confusión a la política internacional tildada de errática y confusa por parte de la oposición.

Precisamente el partido opositor, Frente Amplio, emitió una nota en respaldo al mandatario brasileño, y lo mismo hicieron sindicatos y organizaciones sociales.

En cambio, en la misma línea que la Presidencia y la cancillería se expresaron los comunicados del Partido Nacional y de otras fuerzas de la coalición gobernante.

Sin embargo hablamos de silencios. En Brasil, donde se produjeron los sucesos y donde siguen ocurriendo novedades nada auspiciosas mientras elaboramos este artículo, faltaba el respaldo explícito de los comandantes de las fuerzas armadas y de los partidos políticos de derecha que nada decían. Silencios “ensordecedores”.

Y tanto o más preocupante es que el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, no condenó con la misma inmediatez con que lo hizo en otros procesos de nuestro continente, lo ocurrido en Brasil. Queda demostrado una vez más que este organismo internacional está parcializado y, por lo tanto, desacreditado.

¿Qué decir de la actitud asumida por el ex presidente Jair Mesías Bolsonaro? A todas sus manifestaciones cuasi dictatoriales que incluían el permanente descrédito a la Justicia se suma la política de liberación de venta de armas sin mayores requisitos, y otros tantos eslabones que fueron engarzando la cadena que llevó a lo ocurrido el 8 de enero. Pero ya en ocasión de las elecciones se negaba a reconocer la derrota en las urnas azuzando deliberadamente a sus huestes; luego emigró a Estados Unidos intentando perjudicar la asunción del nuevo gobierno; y allí permanece, para muchos observadores, urdiendo en las sombras el golpe que ya alentara más o menos explícitamente en varias ocasiones.

 Ante esta compleja realidad, los apoyos son importantes y los silencios preocupantes. Al momento no está claro cómo podrá dilucidarse esta encrucijada. Los movimientos golpistas han demostrado en todo el mundo y particularmente en Brasil, que les es muy fácil sembrar la sospecha de manejos fraudulentos para hacer caer a un gobierno o para encarcelar a un líder. Dilma y Lula son los dos ejemplos más recientes y flagrantes. Pero si esto no alcanzara recordemos el asesinato de Marielle Franco, una activista social cuya muerte permanece impune.

Por eso los silencios son importantes, no son, jamás serán inocentes. Hay silencios cargados de complicidad.